En el marco de los actos de conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, la Sagrada Familia acoge la exposición «La fuerza de un sueño compartido», un recorrido por la historia de un proyecto que comenzó hace más de 140 años y que ha llegado hasta nuestros días gracias al esfuerzo y el compromiso de varias generaciones.
La exposición también permite descubrir personas, documentos, decisiones y pequeñas historias que ayudan a entender qué hay detrás de esta obra y cómo un mismo sueño ha ido pasando de generación en generación.
En este artículo descubrimos algunos de los detalles, las historias y los momentos que explican cómo este reto ha llegado hasta nuestros días.
Un sueño que comenzó antes de Gaudí
La historia de la Sagrada Familia comienza con Josep Maria Bocabella, impulsor de la «Asociación Espiritual de Devotos de San José» y del proyecto de construcción de un templo dedicado a la Sagrada Familia.

Retrato de Josep M. Bocabella. Autor: Aleix Clapés
El 19 de marzo de 1882, Día de San José, se coloca la primera piedra. Las obras comienzan por la cripta, según el proyecto del primer arquitecto del templo, Francisco de Paula del Villar.

¿Dónde está la primera piedra de la Sagrada Familia?
La construcción comenzó por la cripta, bajo el ábside.
Dibujo que ilustra la colocación de la primera piedra. Autora: Aurora Altisent
Un templo del pueblo y para el pueblo
El proyecto adquiere una nueva dimensión cuando Antoni Gaudí asume la dirección de las obras en 1883, con tan solo 31 años. A partir de ese momento, el arquitecto transforma la propuesta inicial e imagina un templo monumental, concebido como una obra que debía crecer con el tiempo: una catequesis de piedra.
Pero hay una idea que se mantiene: la Sagrada Familia es un proyecto colectivo.

Fotografía de Antoni Gaudí. Autor: Pablo Audouard, 1878
Gaudí engrandece el sueño
Con Gaudí, la Sagrada Familia deja de ser únicamente un proyecto de templo y se convierte en una obra arquitectónica, escultórica y simbólica de gran complejidad.
Para hacerla realidad, sin embargo, Gaudí necesita un equipo. Arquitectos, artesanos, canteros y trabajadores participan en una construcción que también se nutre de su entorno más cercano. La exposición muestra, por ejemplo, a personas vinculadas a la obra que sirvieron de modelos para las esculturas.

Gaudí construye una escuela para los hijos de los obreros y los niños del barrio e involucra a vecinos y vecinas para que sirvan de modelos. Son dos decisiones que revelan la visión humana y comunitaria del maestro.
Mariano Barceló, jefe de canteros, sirviendo de modelo para las esculturas de la Sagrada Familia
Una vida dedicada al templo
Con el paso de los años, la Sagrada Familia ocupa un lugar cada vez más importante en la vida de Gaudí. El arquitecto es consciente de que no podrá ver terminada una obra de tal magnitud y piensa en cómo continuarla después de su muerte.

Gaudí planifica la Sagrada Familia en vertical para que cada generación pueda asumir una parte.
«No querría terminar yo la obra, porque no sería conveniente. Una obra así debe ser hija de una época. Su vida debe depender de las generaciones que se la transmiten». A. Gaudí
Durante los últimos doce años de su vida trabaja exclusivamente para la Sagrada Familia y se implica en la petición de donativos para que las obras no se detengan. Llega a ver terminada la fachada del Nacimiento, con uno de los cuatro campanarios finalizado. La obra escultórica se completará después de su muerte.
«Hemos hecho una fachada completa del templo para que su importancia haga imposible dejar de continuar la obra». A. Gaudí
El sueño sobrevive a Gaudí
Gaudí muere en 1926, pero el proyecto continúa.

Gaudí deja planos, maquetas y dibujos para garantizar la continuidad de la obra. No solo deja una arquitectura para continuar, sino también para comprenderla.
Planos y dibujos en el taller de Gaudí
Domènec Sugranyes, como arquitecto director, Francesc de Paula Quintana, Isidre Puig i Boada y Lluís Bonet i Garí toman el relevo y preservan la visión de Gaudí.
1936: cuando todo podría haberse perdido
La Guerra Civil marca un punto de inflexión. El taller de Gaudí sufre graves destrozos y desaparece buena parte de la documentación y de las maquetas que había utilizado el arquitecto.

Incendio al inicio de la Guerra Civil, 1936
Pero el proyecto consigue seguir adelante. Los materiales que se logran conservar y el trabajo de los arquitectos y colaboradores hacen posible reanudar la construcción. Discípulos y seguidores de Gaudí esconden fragmentos de maquetas entre paredes, bajo escaleras y en rincones para evitar que sean destruidos.

Francesc de Paula Quintana asume la dirección del proyecto en un contexto de precariedad. A pesar de las dificultades económicas, avanza la construcción de las cuatro torres de la fachada de la Pasión.
Cimientos de la fachada de la Pasión, 1954
De generación en generación
Después de Gaudí, distintos arquitectos y equipos asumen el reto de continuar las obras. Se establecen las colectas, que se convierten en imprescindibles para financiar el sueño colectivo, junto con los ingresos modestos procedentes de las entradas de los visitantes.

Imagen de una mesa petitoria en la ciudad de Barcelona, 1955
Isidre Puig i Boada y Lluís Bonet i Garí son los nuevos arquitectos directores tras la muerte de Francesc de Paula Quintana. Las colectas anuales aportan nuevos recursos, que permiten finalizar los campanarios de la fachada de la Pasión e iniciar las fachadas de las naves laterales.

Los arquitectos que han dado continuidad al proyecto:
1882 · Villar → 1883 · Gaudí → 1926 · Sugranyes → 1939 · Quintana → 1966 · Puig i Boada + Bonet i Garí → 1983 · Cardoner → 1985 · Jordi Bonet → 2012 · Jordi Faulí
Visitantes ante la fachada de la Pasión, 1976
Una obra que sigue innovando
A partir de los Juegos Olímpicos de 1992, la Sagrada Familia experimenta un fuerte aumento del número de visitantes y un nuevo impulso económico. En el 2010, el Papa Benedicto XVI la consagra como basílica menor. Durante la pandemia, a pesar de la interrupción de los ingresos, el Patronato decide culminar la torre de la Virgen María como símbolo de esperanza y continuidad.
El templo evoluciona, aplica nuevas técnicas y mantiene, al mismo tiempo, la voluntad de respetar el proyecto original.
Hoy, este sueño compartido sigue avanzando. El último bloque de la exposición nos lleva hasta el presente: desde la tradición artesanal hasta las nuevas tecnologías, la construcción de la Sagrada Familia continúa incorporando nuevas herramientas y formas de trabajar.


Cantero y trabajos de realización de las puertas de la fachada del Nacimiento
Un sueño que continúa
Más de 140 años después de la colocación de la primera piedra, la Sagrada Familia sigue construyéndose. Un sueño que ha pasado de generación en generación y que continúa tomando forma gracias a las manos y la mirada de las personas que lo hacen posible.
La bendición de la torre de Jesucristo por parte del Papa León XIV fue un homenaje a todas las personas que han contribuido a hacer realidad el sueño.


«La Sagrada Familia nace de la gente y vuelve a la gente». A. Gaudí





