El baldaquino del altar mayor de la Sagrada Familia se inauguró en el 2010 con la celebración de la dedicación de la Basílica. Aprovechando la visita del León XIV, se han completado recientemente los trabajos de restauración, que han consistido en una limpieza general, el recosido del pergamino y la renovación de la instalación eléctrica y la iluminación LED. En este artículo, explicamos la historia y significado de este elemento:

Baldaquino: dosel que antiguamente se situaba sobre los tronos de los reyes y que adoptó la Iglesia cristiana para enaltecer y honrar el altar. La palabra hace referencia a la ciudad de Baldac, nombre con el que se conocía la ciudad de Bagdad, de donde provenían los valiosos tejidos de seda con los que a menudo se confeccionaban los baldaquinos

Para construir el baldaquino, Jordi Bonet, arquitecto director de la Sagrada Familia entre 1985 y 2012, y su equipo tomaron como referencia el que Antoni Gaudí había diseñado durante la reforma de la catedral de Mallorca entre 1903 y 1914. Sin embargo, como ocurre con otras obras suyas, la estructura definitiva no se llegó a construir y sólo se ejecutó un modelo provisional, que es el que existe actualmente. Aun así, la expresión de los elementos simbólicos que debía contener ya estaba completamente definida.

Baldaquino de la catedral de Mallorca, diseñado por Antoni Gaudí. Fuente: Cabildo Catedral de Mallorca

Igual que en Mallorca, el dosel de la Sagrada Familia, con estructura metálica y en tonos dorados y ocres, tiene forma de heptágono, en alusión a los siete dones del Espíritu Santo inscritos en la parte exterior de los laterales del pergamino que lo rodea: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. En el interior, se repite «SS», la abreviatura latina de Sanctissimus.

En el centro están inscritas las letras «INRI» (del latín Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, que significa ‘Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos’), en referencia a Jesucristo en la cruz situado justo debajo, y el texto en catalán del cántico , Gloria in excelsis Deo, termina de llenar todo el perímetro, tanto por la parte exterior como por la interior. Las letras, de color rojo y escritas con una caligrafía gaudiniana, se iluminan de tal manera que desde los bancos de los fieles se puede leer el comienzo del Gloria sin tener que levantarse del asiento. Para leerlo por completo, es necesario desplazarse por el deambulatorio del ábside.

Dosel heptagonal del baldaquino de la Sagrada Familia

En alusión a los elementos de la comunión, del baldaquino cuelgan racimos de uva de vidrio, pámpanos y sarmientos de cobre (hojas y ramas de vid). Encima encontramos espigas de trigo realizadas en madera blanca y clavos.

De cada lado del dosel cuelgan siete lámparas que, junto con la central, forman las cincuenta lámparas de Pentecostés, inspiradas en las del baldaquino de la basílica romana de San Juan de Letrán, antigua sede de los papas y madre de todas las iglesias católicas.

Detalles de los elementos de la comunión y de las lámparas que cuelgan del baldaquino

Pentecostés: festividad que conmemora el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles cincuenta días después de la resurrección de Jesucristo, es decir, el inicio de la Iglesia. Los Evangelios describen este acontecimiento con lenguas de fuego sobre las cabezas de los apóstoles.

El elemento central que cuelga del dosel de la Sagrada Familia es Cristo, una obra de Francesc Fajula.. Para crearla, el escultor se basó en el crucifijo del oratorio de la Casa Batlló, una obra de Carles Mani que actualmente se exhibe en el museo de la Sagrada Familia. Tal y como explicamos en este artículo del blog, Mariano Barceló, jefe de los canteros de la Sagrada Familia en la época de Gaudí, fue la persona elegida para servir de modelo.

Francesc Fajula (Sant Joan de les Abadesses, 1945): arquitecto, escultor, doctor en Bellas Artes y estudioso del patrimonio. Ha colaborado con la Sagrada Familia en diversas esculturas, como el conjunto del Sepulcro Vacío de la fachada de la Pasión y el Cristo crucificado del baldaquino del altar mayor.

Jesús en la cruz preside la vista desde la nave central al entrar por la que será la entrada principal de la Basílica, la de la futura fachada de la Gloria. Con las esculturas de la Virgen María y San José, situadas en los balcones del transepto, completa la representación de los tres miembros de la Sagrada Familia.

Junto con Dios Creador, representado por un mosaico triangular de vidrio veneciano en la bóveda del ábside, el baldaquino y Cristo completan la representación trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El baldaquino, la cruz de Cristo y el mosaico triangular de la bóveda del ábside representan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Toda la estructura cuelga de dos columnas de basalto negro dedicadas a san Pedro y san Pablo, en las que se pueden leer las siguientes inscripciones: