Cuando Antoni Gaudí trabajaba en la fachada del Nacimiento, hacía esculpir las figuras a partir de modelos reales de personas y animales, con la voluntad de aportar realismo y unidad al conjunto. Escogía a gente que tenía cerca, como colaboradores suyos de la obra, feligreses, niños de la escuela o vecinos del barrio del Poblet, el núcleo original del actual barrio de la Sagrada Familia, y procuraba que el modelo elegido tuviera relación con el personaje que se quería representar. Uno de ellos fue Mariano Barceló, cantero de la Sagrada Familia, que hizo de modelo de Cristo crucificado, tal y como muestra la siguiente imagen, expuesta en el museo del templo:

Mariano Barceló haciendo de modelo de Cristo crucificado en el taller de Antoni Gaudí
La fotografía, que no menciona el nombre del modelo, se extrae de un artículo publicado en la revista catalana Gaseta de les Arts el 1 de julio de 1926, poco después de la muerte de Antoni Gaudí, donde se explica la técnica del vaciado de yeso que empleaba el arquitecto para hacer las esculturas y muestra imágenes de su taller.

Técnica del vaciado de yeso: a partir del conocimiento obtenido en las aulas de anatomía del hospital, el arquitecto hacía esqueletos de alambre y los vestía con una malla metálica modelable. Una vez obtenidos el gesto y la posición deseados, buscaba el modelo adecuado y lo fotografiaba ante espejos para tener varias perspectivas. Seguidamente, al protagonista se le aplicaba una capa de yeso que, pasados unos minutos, se endurecía y formaba un molde que se ajustaba a escala y, finalmente, se replicaba en piedra
El modelo de Cristo lo usó el escultor Carles Mani, colaborador de Gaudí, para hacer el crucifijo del oratorio de la Casa Batlló, ahora en la cripta de la Sagrada Familia, y en el 2010 inspiró al artista Francisco Fajula para hacer el Cristo del baldaquino del altar mayor de la Basílica.

Crucifijo de Cristo que Carlos Mani realizó en 1906
Los descendientes actuales siempre han tenido bien presente el vínculo de Mariano Barceló con la Sagrada Familia, gracias a los relatos familiares y la fotografía publicada en Gaseta de les Arts. Y hasta el día de hoy no se tenía constancia de ningún documento que acreditara que había hecho de modelo y el vínculo laboral con el templo.
Recientemente, sin embargo, se ha localizado el obituario que El Propagador de la Devoción a San José, una publicación fundada por los promotores de la Sagrada Familia, dedicó a Mariano en diciembre de 1926. En este texto se le relaciona explícitamente con la fotografía publicada en Gaseta de les Arts. El escrito constituye un homenaje a su aportación al templo:


Montserrat (nieta de Mariano Barceló): «Este artículo nos ha hecho mucha ilusión porque es un homenaje a él y a su trabajo»
Para conocer más detalles de su historia, hablamos con las nietas de Mariano Barceló, las hermanas Anna Maria y Montserrat, y su bisnieta, Carla, colaboradora de la Junta Constructora de la Sagrada Familia.
¿Qué sabéis de Mariano?
Carla Planas (C.): Mi abuela, vecina del barrio y con un gran vínculo con la Sagrada Familia, hablaba de la historia de su suegro, Mariano. Soy historiadora del arte y me gusta la investigación, así que, reconstruyendo el árbol genealógico de la familia, descubrí que mi bisabuelo nació en Tarragona. Laia (responsable del Centro de Documentación y archivo de la Junta Constructora) me dijo que muchos de los colaboradores de Gaudí eran del Camp de Tarragona, su tierra natal. Entre estos se encontraba su padre, Antonio, que, según el obituario localizado recientemente, también fue el encargado del taller de canteros de la Sagrada Familia y podría haber recibido directamente el encargo del arquitecto de venir a trabajar a Barcelona. Mariano, su hijo, se formó en la Sagrada Familia y, más adelante, heredó el cargo de su padre cuando este murió.
Anna Maria Barceló (A.): Por lo que sabemos, toda la familia se trasladó de Tarragona a Barcelona, en la calle de Jovellanos, y después a la calle de València, entre la calle de Sardenya y la calle de la Marina, por su ubicación más próxima al templo.
¿Qué trabajo tenía en el templo?
Montserrat Barceló (M.): Siempre nos han explicado que era el jefe de canteros, que había hecho las tortugas de la fachada de Nacimiento y de modelo de Cristo, que, según mi padre, en un principio tenía que ubicarse en la fachada de la Pasión.
El artículo de El Propagador da más detalles de quién era y demuestra que era el modelo de Cristo. ¿Qué ha significado para vosotras este descubrimiento?
(M.): Mariano siempre ha estado presente en nuestras vidas a través de las historias que nos contaban nuestros padres. Este artículo nos ha hecho mucha ilusión porque, por primera vez, la historia que siempre había sido solo familiar queda documentada y reconocida públicamente. Es un homenaje a él y a su trabajo, y también un reconocimiento a nuestra madre, que hablaba de nuestro abuelo con gran devoción y deseaba que todo esto se pudiera conocer.
(C.): Laia me dijo que toda la información de los trabajadores se quemó en la guerra, así que no nos esperábamos encontrar un artículo como este. Ver cómo reconocían el tipo de persona que era y cómo se entregaba a su trabajo, con tanto detalle, nos emocionó profundamente. A nivel profesional, me gusta trabajar con esta base documental, que enriquece las fuentes orales y construye la historia del templo.
«Sólo cuando el estado le reclamó y lo mandó a Cuba en los días de la pérdida de aquella posesión, dejó de prestar sus servicios al Templo de la Sagrada Familia, al cual dirigía constantemente sus ojos porque en él había dejado su corazón»
Fragmento del obituario de Mariano Barceló publicado en El Propagador de la Devoción a San José. 1 de diciembre de 1926. Página 376</sup
Y ahora, ¿qué sentís cuando lo veis esculpido sobre el altar de la Basílica?
(M.): Es muy emocionante y es un honor. Estamos muy orgullosas y agradecidas de estar aquí en la Sagrada Familia hablando con vosotras.
También es un reconocimiento a alguien del barrio.¿Qué recordáis del Poblet?
(A.): Vivimos aquí durante muchos años y ha cambiado mucho. Antes nos conocíamos todos y era como un pueblo. Recuerdo el lavadero donde lavábamos la ropa o incluso una lechería donde vendían la leche de una granja que había en la calle de la Marina.
Y la Sagrada Familia, ¿qué significa para vosotras?
(M.): Es parte de nuestra historia: por el vínculo familiar que tenemos, pero también porque es donde hemos vivido. De alguna manera podemos decir que hemos crecido junto con la Sagrada Familia.

Carla Planas, Montserrat y Anna Maria Barceló; bisnieta y nietas de Mariano Barceló Roca






