En la Sagrada Familia, los ventanales están rematados por un frontón con un terminal. En las fachadas laterales hay cestas de fruta y ofrendas eucarísticas, tal y como explicamos en este artículo. Ahora nos centramos en los que se encuentran en la parte exterior de la Sala Crucero, los últimos que han comenzado a instalarse.

Sala Crucero: justo encima del crucero del templo y debajo del inicio de la torre de Jesucristo se encuentra este espacio, por donde entra la luz exterior que, desde aquí y a través de 25 lucernas, penetra en el interior de la Basílica. Además, es el espacio en el que se encuentran las ramificaciones de las columnas del crucero que se convierten en la base de la torre de Jesús.
Se trata de los terminales del fuego, el agua y el viento; tres representaciones de la llegada del Espíritu Santo según los Evangelios.

Modelos de los terminales de los frontones de la Sala Crucero
Los elementos, realizados en hormigón y revestidos con piezas de cerámica, emergen de los frontones a través de cuatro paraboloides de granito de Vilachá con las inscripciones «Pax Vobis» de trencadís. Tanto las letras como las estrellas doradas que las acompañan se inspiran en las del campanario de Bernabé, el único que Antoni Gaudí llegó a ver terminado. También las piezas cerámicas tienen las mismas dimensiones que los azulejos de la torre.

Pieza con una parte de la inscripción del terminal del fuego (izquierda). Inscripciones del terminal del campanario de Bernabé, en la fachada del Nacimiento, el único que Antoni Gaudí vio terminado (derecha)

Pax Vobis: del latín ‘paz a vosotros’, aparece en los Evangelios como el saludo que Jesús dirige a sus discípulos después de la resurrección.
El elemento del fuego, el único que se ha colocado hasta el momento, está orientado hacia la fachada de la Pasión, como expresión de la resurrección tras la muerte de Jesucristo; el del agua, hacia la fachada del Nacimiento, como fuente de vida y elemento del bautismo; y el del viento, hacia la futura fachada de la Gloria, como símbolo del aliento divino.

Planta de la Sagrada Familia con la distribución de los elementos del fuego, orientado hacia la fachada de la Pasión; el viento, hacia la de la Gloria; y el agua, hacia la del Nacimiento
Al igual que otros proyectos de la Basílica, los terminales (diseñados por Etsuro Sotoo y el equipo de artistas y maquetistas del templo) son fruto de un minucioso proceso de elaboración y estudio de bocetos y maquetas, siguiendo la metodología de trabajo de Gaudí. Mediante los modelos se prueban y corrigen aspectos como la forma o el color. En el caso de los terminales, utilizan una gama cromática desarrollada a lo largo de los años y exclusiva de la Basílica.
Una vez el equipo artístico y de proyecto alcanza la solución definitiva, se procede a su producción. En este caso, los terminales se han ejecutado por piezas a partir de moldes y se han revestido manualmente con cerámica. Durante estas semanas se están trasladando desde el centro de producción de Galera, en la comarca del Bages, hasta la Basílica, donde cada conjunto de terminales (de 9,5 metros de altura y 30 toneladas de peso) se coloca por partes, conectadas entre sí mediante anclajes metálicos.
Revestimiento cerámico del terminal del agua






Piezas terminadas en Galera
Colocación del terminal del fuego



Unión del elemento del fuego con los paraboloides


Unión de dos piezas del elemento del fuego

Finalmente las juntas de las piezas se revisten de cerámica de trencadís
En las próximas semanas se retirarán los andamios del terminal del fuego y se instalarán los restantes.




