Coincidiendo con la llegada de la festividad de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña, exploramos el vínculo entre Antoni Gaudí y esta montaña, y descubrimos las referencias que quiso dejar en la Sagrada Familia de este símbolo espiritual, cultural e identitario de los catalanes.

Referencias de la montaña y la Virgen en la Basílica

Una aguja hace de pináculo

El portal de la Esperanza de la fachada del Nacimiento, encima del conjunto escultórico de La barca de San José, está coronado por una peña de Montserrat. En medio de la roca se puede leer la inscripción en latín «Salva-nos» (‘Sálvanos’) como símbolo de esperanza y protección de la Virgen.

Peña de Montserrat en el pináculo del portal de la Esperanza, en la fachada de Nacimiento, con la inscripción «Salva-nos»

Un hecho curioso es que un grupo de mujeres que se llamaban Montserrat ayudaron a financiar, a petición suya, la construcción de esta peña, tal y como informó El Propagador de la Devoción a San José de 1934 y se explica también en este documento de Joan Martí Matlleu, secretario de la Junta Constructora desde 1915 hasta 1935 y divulgador de la obra del Templo:

Capilla de la Virgen de Montserrat

Gaudí también quiso dedicar una de las doce capillas de la cripta, la que se ubica a la derecha del altar mayor, a la Virgen de Montserrat. Dos lámparas flanquean una réplica de la figura de la Virgen, conocida popularmente como la Moreneta, situada bajo un baldaquino de bronce y con una pintura con la montaña de Montserrat al fondo. Un mosaico de colores azulados y dorados embellece la pared detrás de la figura. Recientemente, se ha restaurado el conjunto de la capilla, una intervención que ha permitido recuperar la policromía original de la época de Gaudí mediante un estudio exhaustivo y el análisis de fotografías históricas.

Claustro de Montserrat

El arquitecto dedicó los claustros situados junto a las fachadas a varias advocaciones marianas conocidas en Cataluña. El de la Virgen de Montserrat lo ubicó en el lado de Nacimiento, concretamente en el portal de la Esperanza, donde está la peña de la montaña. Actualmente este espacio se utiliza para actos eclesiales, catequéticos, educativos y divulgativos.

Situado en el portal de la Fe está el del Rosario, el único que vio Gaudí terminado en el interior. En el lado de Pasión, el de la Virgen de los Dolores y el de la Mercè completan el conjunto de claustros construidos.

Gaudí y Montserrat

Mientras dirigía las obras de la Sagrada Familia, Gaudí recibió la visita del abad del monasterio, Antoni Marcet1, que admiraba el conocimiento religioso del arquitecto y seguía con ilusión e interés cómo se iba haciendo realidad el proyecto. Pero, ¿de dónde nace la relación del genio catalán con Montserrat y por qué es un referente a lo largo de su vida?

Proyecto de reforma del monasterio

Todo comenzó cuando todavía era un estudiante. Entre 1875 y 1877 trabajó para el arquitecto Francisco de Paula del Villar en el proyecto de restauración del monasterio, que había quedado muy dañado por las guerras contra los franceses. Gaudí intervino en los dibujos de cuatro planos, conservados en el archivo de la abadía, y como explica él mismo en el Manuscrito de Reus. Estos preveían la restauración de las cubiertas de la basílica y el levantamiento de un cimborrio para iluminar el interior, aunque por cuestiones económicas al final solo se ejecutaría el ábside y el camarín de la Virgen, que se acabaría años más tarde.

Primer Misterio de Gloria

Volvería a colaborar en un proyecto en 1900, cuando ya era un arquitecto consagrado en Barcelona. Desde la Lliga Espiritual de Nostra Senyora de Montserrat, recién fundada por el Obispo Josep Torras i Bages, su mentor, le ofrecieron la ejecución del conjunto escultórico del Primer Misterio de Gloria. Se trata de uno de los quince misterios del Rosario Monumental, encargados a artistas modernistas destacados, que debían acompañar a los peregrinos en el camino del santuario a la Santa Cueva, donde la leyenda explica que fue encontrada la imagen de la Virgen. El arquitecto estudió el lugar asignado a su obra e hizo excavar una cueva a partir de una cavidad existente, dentro de la cual ubicaría las diferentes secuencias: el sepulcro vacío custodiado por un ángel anunciando la resurrección, las figuras de las tres santas mujeres viendo el vacío de la tumba y un Cristo que se eleva hacia el cielo flanqueado por un escudo de Cataluña de mosaico policromado. La ejecución se prolongó y, con el tiempo, la vinculación de Gaudí con el proyecto, que en aquellas fechas estaba muy solicitado, fue virando hacia otros arquitectos y artistas. Finalmente, el monumento se terminó en 1916 bajo la dirección de Jeroni Martorell.

La ejecución se prolongó y, con el tiempo, la vinculación de Gaudí con el proyecto, que en aquellas fechas estaba muy solicitado, fue virando hacia otros arquitectos y artistas. Finalmente, el monumento se terminó en 1916 bajo la dirección de Jeroni Martorell.

Excursiones y otros proyectos que imaginó

Durante sus estancias en Montserrat, Gaudí imaginaba otros proyectos que le habría gustado hacer en la montaña , aunque no se materializaron. Uno de ellos se trataba de convertir la conocida aguja del Cavall Bernat en un monumento de homenaje a la Virgen, instalando en lo alto una corona de hierro terminada con una estrella, y a Cataluña, con un escudo de la bandera de veinte metros de altura y hecho con mosaico.

Sobre la esbelta aguja del Cavall Bernat, yo habría construido una gran corona de hierro forjado y vidrio, rematada con una estrella y sosteniendo una enorme campana que habría hecho resonar las campanadas del Ángelus en todas las comarcas cercanas; la corona, accesible mediante una escalera enroscada a la roca, habría servido también como cómodo mirador para los excursionistas. En la extensa peña situada debajo habría colocado un escudo de Cataluña de veinte metros de altura, realizado en mosaico, que habría sido visible hasta a diez kilómetros de distancia.

Joan Bergós. El hombre y la obra (traducción). Pàginas 151- 152

Para Gaudí, la montaña de Montserrat era un lugar único donde se aunaban sus ideales religiosos y catalanistas; un espíritu que compartía con la Lliga Espiritual, de la cual era miembro. Eran habituales, también, las excursiones que el arquitecto hacía para visitar al Dr. Pere Santaló a Montserrat, donde veraneaba su amigo. Se conserva una foto de una de estas visitas:

De arriba abajo: Antoni Gaudí, su padre (Francesc Gaudí) y el Dr. Pere Santaló i Castellví. A su lado está la sobrina del arquitecto, Rosa Egea Gaudí. Fotografía en una visita a Montserrat, seguramente el año 1904. Fotografía de la Cátedra de Gaudí.

  1. Joan Matamala i Flotats. Mi itinerario con el arquitecto. Páginas 283 y 284 ↩︎