El pasado jueves 20 de marzo dimos la bienvenida a la primavera, la época del año en la que la naturaleza renace después del invierno. También es una época de floración de muchos árboles frutales, como el almendro, el melocotonero y el cerezo, que estos días están transformando el paisaje de los campos y los llenan de color. ¿Sabíais, sin embargo, que frutas como estas también están presentes en la Sagrada Familia?
Frutas de las naves laterales y el transepto
Las fachadas correspondientes a las naves laterales del templo (levante y poniente) están coronadas por seis frontones triangulares. Cada frontón está rematado con una cesta de frutas que incluye debajo las hojas de su árbol. En total son doce cestas, las cuales contienen doce clases de frutas diferentes ordenadas según el momento del año.
Las frutas nos remiten a la Jerusalén celestial, donde el árbol de la vida produce una cosecha para cada uno de los meses del año. Antiguamente, los agricultores presentaban sus cosechas en forma de ofrenda en el altar antes de la consagración.
Frutas de primavera y verano:
Así pues, en el lado de Nacimiento encontramos las frutas de la primavera y el verano, mirando hacia levante y hacia el inicio del día. Aquí podemos ver (empezando por el lado de montaña) los nísperos, las cerezas, las ciruelas, los melocotones y las peras.





Frutas de otoño e invierno
Por otra parte, en el lado de Pasión encontramos las frutas del otoño y el invierno, mirando a poniente, es decir, al final del día, que representa también la caída del año. Aquí podemos ver (empezando por el lado de mar) las manzanas, las almendras, los higos, los caquis y las castañas.





Las últimas cestas de esta cota están en los ventanales del transepto: en el lado de mar tenemos las naranjas y, en la montaña, las granadas.


Las frutas de los terminales de las naves laterales y el transepto son una representación de las buenas obras de los hombres y mujeres inspiradas en el Espíritu Santo. Un poco más abajo, en torno a los ventanales inferiores, se encuentran las hojas del árbol frutal con las frutas que todavía están en el árbol. Estas frutas son verdes, porque las buenas obras aún se están gestando. En cambio, un poco más arriba, las frutas recogidas en la cesta ya están maduras, porque las buenas obras ya han madurado y han acabado dando su fruto, momento en el que las hojas del árbol caen por las superficies de los frontones. Igualmente, entre los ventanales ojivales y los frontones aparecen las figuras de los santos, fundadores de las principales órdenes religiosas, ejemplo de las buenas obras (ver infografía).

Vista general de la fachada lateral de poniente (izquierda)
Paneras con naranjas y castañas, las hojas de sus árboles caen por las superficies de los frontones (derecha)
Los terminales de las frutas de los ventanales de las naves laterales están hechos de 'trencadís' de cerámica. Los ejecutó Etsuro Sotoo siguiendo una maqueta original de Antoni Gaudí, la cual se conserva en la colección de la Fundación de la Sagrada Familia.

Frutas de la nave central
En un nivel superior del templo, en las fachadas de la nave central, encontramos el mismo tipo de acabado (frontón triangular y decoración de cerámica en la parte superior). Aquí es donde se encuentran las ofrendas eucarísticas: el pan sagrado y el cáliz de vino, también realizadas por Sotoo. El pan se eleva por encima de un ramo de espigas de trigo, haciendo referencia también a la cosecha que lo origina, y que tiene algún toque rojo a modo de representación de las amapolas que, a menudo, se ven en los campos de trigo. El cáliz de vino se eleva por encima de una cepa de uva. El pan y el vino se van alternando, aunque en el caso del cáliz de vino no hay repetición, sino que se alternan las diferentes variedades de uva: negra, blanca y moscatel, con tonos dorados.




Acabamos este artículo con una reflexión que Joan Bergós, discípulo de Antoni Gaudí, escuchó decir al maestro y que expresa en su libro Gaudí. El hombre y la obra, una muestra más de cómo la naturaleza era una fuente de inspiración en todo lo que hacía:
«La pintura por medio de los colores y la escultura mediante la forma expresan los organismos existentes: figuras, árboles, frutas... expresando la interioridad a través de la exterioridad. La arquitectura crea el organismo, y por ello este debe tener una ley en consonancia con las de la naturaleza».
Joan Bergós – Gaudí. El hombre y la obra . Página 38