¿Cómo se construía en tiempos de Gaudí?

Este blog cumplirá un año el 3 de noviembre. La fecha ya era significativa en la Sagrada Familia porque fue un 3 de noviembre, pero de 1883, cuando Gaudí fue nombrado arquitecto del templo. Sin embargo, ahora también celebramos el aniversario de un canal de comunicación mediante el cual explicamos un proyecto que está considerado como el gran reto constructivo y arquitectónico de nuestro tiempo. Por ello, y con el aniversario de estos dos hitos como trasfondo, en esta ocasión hemos querido volver a la época de Gaudí para hablar de cómo se construía en su época y de cómo fue posible comenzar a alzar este templo.

Lo primero que debemos tener en cuenta, en este sentido, es que los medios auxiliares que se utilizaban en aquel momento no eran muy diferentes de los que se utilizaban para construir las grandes catedrales de la Edad Media, sobre todo en países como el nuestro, en los que, si bien se hacían obras artísticamente importantes, estas no eran muy altas. En otros lugares del mundo, como en el caso de los Estados Unidos de América, la construcción iba un paso por delante y, desde finales del siglo XIX, ya se disponía, por ejemplo, de grúas de vapor para la elevación de grandes cargas, dada la necesidad de comenzar a realizar construcciones de gran altura.

Se suele decir que los rascacielos son hijos del ascensor, es decir: hasta que no hubo un medio de comunicación vertical, desde el punto de vista de la funcionalidad, estos no tenían sentido. Ahora bien: en lo que respecta a la construcción, para hacerlos posibles fue necesario contar con métodos cada vez más innovadores, sobre todo en lo referente a los medios de elevación, como las grúas. Por lo tanto, se puede decir que los rascacielos son también hijos de estos medios, ya que, sin ellos, habría sido muy difícil construirlos.

Veamos, entonces, cómo se trabajaba en la época de Gaudí, y especialmente en el templo de la Sagrada Familia, antes de la aparición de estos medios más modernos.

 

1-LAS GRÚAS: UN SISTEMA DE POLEAS

En los archivos sobre el templo, contamos con un dibujo del año 1892 en el que se pueden ver varias grúas del tipo cabria instaladas durante la construcción de las obras de la cripta de la Sagrada Familia. Este tipo de grúa la empezaron a utilizar los romanos y, en algunos casos, podía llegar a levantar 2,5 toneladas. Estaba formada por una estructura de madera y un sistema de poleas con cuerdas. En la época en la que se estaba construyendo la Sagrada Familia, este tipo de grúa también se utilizó en las obras de la fachada de la Casa Milà (La Pedrera), que duraron desde el año 1906 hasta 1908. Se da la circunstancia de que las grúas utilizadas para este emblemático edificio fueron ideadas por el propio Gaudí; aún conservamos una de las que se utilizaron después de haber sido cedida por los descendientes del constructor, Josep Bayó i Font.

Sin embargo, en aquellos años esta grúa incorporó una variante: la estructura ya era metálica. De hecho, a principios del siglo XX, las estructuras de las grúas, hasta entonces de madera, comenzaron a ser metálicas. La Sagrada Familia fue testimonio de esta evolución y, de este modo, para la construcción de la fachada del Nacimiento, en la época en la que Gaudí dirigía los trabajos ya se utilizaba una mixta, en la que la pluma ya era completamente metálica y la elevación se realizaba mediante poleas con cadenas que iban subiendo hasta poco más de cien metros.

Este sistema de poleas se mantuvo hasta la finalización de la fachada del Nacimiento, en el año 1934.

 

2- LOS ANDAMIOS: HECHOS DE MADERA

Autor: Juan Buxareu Juncadella

En la época de los romanos, para las construcciones de gran altura, ya se utilizaba un sistema de andamios que se apoyaban en el mismo edificio a medida que se iba construyendo. En la Sagrada Familia, en la época de Gaudí, estos andamios también estaban presentes. Así se construyó la fachada del Nacimiento. En este caso, la estructura del andamio era de madera —ahora son metálicas— y estaba fijada con tornillos a los montantes principales y con llaves y puntas a otros elementos secundarios.

 

3- ACERCANDO EL MATERIAL CON VAGONETAS A FALTA DE PLUMAS

En la construcción de esta época, las grúas que se utilizaban no disponían de plumas muy largas, lo cual quería decir que la distancia desde donde se cogía una carga hasta donde se colocaba de manera definitiva debía ser muy corta. Para solucionar este problema, a menudo se recurría a medios que permitiesen un traslado lo más ligero posible a pie de tierra. En el caso de la Sagrada Familia, se optó por unas vagonetas sobre unas vías que enlazaban el taller de los canteros con el pie de la fachada del Nacimiento.

En la actualidad, esto se ha solucionado con grúas de pluma larga. La más grande instalada en la Sagrada Familia en estos momentos permite coger materiales en un diámetro de 140 metros de longitud a partir de su eje. Esto es posible gracias a la potencia que hoy en día tienen estas máquinas y a la resistencia de sus estructuras.

Como conclusión final, cabe destacar que pese a las limitaciones económicas que tuvieron las obras de la Basílica en tiempos de Gaudí, se puede observar cómo estos medios auxiliares se aplicaron con mucha imaginación con tal de hacer posible la construcción de un edificio de la complejidad de la Sagrada Familia.

 

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