En 1878 Antoni Gaudí se graduó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y empezó su recorrido profesional. Sin embargo, para entender la obra que hizo de adulto, es necesario conocer su infancia, marcada por los orígenes familiares en el Camp de Tarragona. Aprovechando el año del centenario de la muerte del arquitecto, el blog de la Sagrada Familia recorre el territorio donde vivió antes de irse con su familia a Barcelona cuando tenía dieciséis años. Nos adentramos en sus raíces y descubrimos los edificios, paisajes y fuentes de inspiración que forjaron su personalidad y una manera única de ver la arquitectura y el mundo. Nos lo explican tres personas que conocen bien su vida y obra: Armand Puig, presbítero, teólogo y biógrafo de Gaudí; Jaume Massó, historiador y museólogo reusense, y Montserrat Giralt, responsable del Departamento de Educación del Gaudí Centre.
Casa natal
Antoni Gaudí i Cornet nació en Reus el 25 de junio de 1852, como consta en la documentación personal, académica y profesional firmada por él mismo y su padre. Según el testimonio de su amigo, Eduard Toda, nació en la casa donde vivían sus progenitores, Francesc Gaudí i Serra y Antonia Cornet i Bertran, en la calle de Sant Vicenç número 4. En la planta baja de la casa, propiedad de la familia materna hasta el año 1878, se encontraba el taller de calderería del abuelo, y el padre de Gaudí tenía un obrador propio cerca. Una placa junto a la puerta recuerda el nacimiento del arquitecto.
Muy cerca de este espacio se encuentra Gaudí niño, una obra del artista reusense Artur Aldomà que representa al arquitecto jugando a las canicas durante su infancia.


La iglesia Prioral de Reus
Al día siguiente de su nacimiento, Gaudí fue bautizado en la Prioral de Sant Pere, una iglesia del siglo XV de estilo gótico tardío dedicada al patrón de la ciudad. Una placa conmemorativa y una pila bautismal, situada en una de las capillas laterales, recuerdan este hecho. En esta misma parroquia también recibió la primera comunión, después de formarse en la catequesis, unas enseñanzas que aprendió de pequeño y que le acompañarían a lo largo de su vida hasta convertirse en una fuente de inspiración para su obra. La futura fachada de la Gloria de la Sagrada Familia, por ejemplo, parte del Catecismo de la doctrina cristiana, del Arzobispo de Tarragona Josep Domènec Costa i Borràs, explica Armand Puig.


En el exterior de la iglesia destaca el campanario, visible de lejos por su altura. Desde allí, Gaudí habría contemplado a menudo el paisaje del Camp de Tarragona, que abarca desde el mar hasta las montañas de Prades, y la luz del Mediterráneo, que se convertiría en un elemento principal de su obra.


Mientras subía, el niño, que era muy observador, se debió fijar en las escaleras del interior, que son similares a las que acabaría diseñando para las torres de la Sagrada Familia. También debía observar la chimenea del paseo de la Boca de la Mina, símbolo de la efervescencia industrial que vivía Reus a mediados del siglo XIX, que destaca por su forma helicoidal, muy presente en las obras del arquitecto.


Chimenea del Molí de la Vila, cerca del paseo de la Boca de la Mina de Reus (izquierda) y escaleras del interior del campanario de la iglesia Prioral de Reus, que por su forma recuerdan las de las torres de la Sagrada Familia (derecha)
«Sin duda, la obra de Gaudí está impregnada de este subir arriba del campanario. Para nosotros es el campanario inspirador porque así lo fue para él».
Montserrat Giralt
Santuario de Misericordia
Durante su niñez, Gaudí solía ir con su familia al Santuario de la Virgen de Misericordia, entonces situado en las afueras de Reus y un lugar de encuentro habitual para los habitantes de la ciudad. Aunque en 1868 la familia se trasladó a Barcelona, a lo largo de su vida el arquitecto tuvo este espacio muy presente. Tanto es así que, años más tarde, en la cúpula de la capilla de la Asunción (en el ábside de la Sagrada Familia), quiso evocar el manto azul sostenido por ángeles de la talla de la Virgen que preside el santuario, patrona de Reus, y por la cual él y su madre sentían una especial devoción.

De izquierda a derecha: escultura de la Virgen del Santuario de Misericordia, dibujo original de Antoni Gaudí para la capilla de la Asunción de la Sagrada Familia y recreación virtual del proyecto terminado y que ahora está en construcción
Igualmente, en 1900 diseñó un estandarte que él y otros hijos ilustres de Reus llevaron en peregrinación desde Barcelona hasta el santuario, tal y como se describe en la prensa local del momento. Menos fortuna tuvo el proyecto de reforma de la fachada del templo, que no se llegó a ejecutar, pero del que se conserva un boceto original en el Museo de Reus. A pesar de la decepción de ver frustrada la obra, Gaudí nunca olvidó su amada tierra natal.


Santuario de la Virgen de Misericordia de Reus (izquierda) y boceto original de Antoni Gaudí para la reforma de la fachada del santuario. Copia expuesta en el Gaudí Centre de Reus (derecha)
Casa solariega de los Gaudí en Riudoms
Si por parte materna venían de Reus, por parte paterna eran de Riudoms, el pueblo vecino donde los Gaudí tenían la casa solariega. «Su identidad es de Reus y Riudoms a la vez», explica el sacerdote Puig.
En la planta baja del edificio se encontraba el taller de calderería del abuelo paterno, un oficio que consiste en trabajar sobre planchas de cobre planas para transformarlas en recipientes tridimensionales como perolas, calderas y cántaros. Las horas de observación y aprendizaje en el taller le confirieron una gran capacidad de imaginar formas, espacios y volúmenes que años más tarde aplicaría a sus maquetas, dibujos y obras. Gaudí reivindicaba estos orígenes familiares, pues él mismo se definía como «hijo, nieto y bisnieto de caldereros». Actualmente, la casa solariega, que fue propiedad de la familia desde el siglo XVIII hasta la muerte de Antoni Gaudí, está rehabilitada y se puede visitar en ella una recreación del taller, las dependencias familiares y el desván.
«Su padre, su abuelo y su bisabuelo eran caldereros. Es una relación importante porque él siempre decía que la herencia de estos antepasados que trabajaban el cobre le permitía imaginarse el volumen».
Jaume Massó



(De derecha a izquierda): Exterior de la casa solariega de la familia paterna de Antoni Gaudí en Riudoms, recreación del taller de la calderería y la cocina.
Mas de la Calderera y alrededores
Las posesiones paternas en Riudoms también incluían una finca rural conocida popularmente como el Mas de la Calderera. A menudo, cuando la familia se trasladaba a la casa, hacían subir en burro al joven Gaudí, afectado por el reuma en los pies y una salud delicada que a veces le impedía caminar, jugar a la pelota o participar en los juegos de sus compañeros. Esta quietud y las largas estancias que pasaba en este lugar, rodeado de vegetación mediterránea y campos de frutales, olivos, algarrobos, almendros o avellanos, favorecieron la curiosidad y el espíritu de observación del futuro arquitecto.


Exterior y alrededores del Mas de la Calderera en Riudoms
«Gaudí observa la naturaleza como nadie. Su sensibilidad ante el mundo natural nació en estos espacios agrícolas», explica Giralt. Un ejemplo de esta relación entre entorno y arquitectura lo vemos en las cestas de fruta de las naves laterales de la Sagrada Familia. «Las frutas que hay representadas son las de los árboles de alrededor del Mas que él ha podido cosechar, tocar y comer de pequeño; así como las castañas, que vienen de las montañas de Prades», dice el sacerdote Puig.


Almendro (izquierda) y cesta con almendras en la nave lateral del lado de la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia (derecha)
Joan Bergós, uno de los arquitectos discípulos de Antoni Gaudí y ayudante en la Sagrada Familia, narra lo que debió ver y sentir su maestro cuando estaba en este lugar:
«En estas estancias infantiles en el Mas, engalanado con macetas de flores, rodeado de viñas y olivos, animado por el cacareo de las aves de corral, el gorjeo de los pájaros y el zumbido de los insectos, y con las montañas de Prades al fondo, el pequeño Gaudí captó las imágenes más puras y placenteras de la Naturaleza, esa Naturaleza que siempre llamó “mi Maestra” y que recordaba aún con fruición en la senectud».
Traducción de un fragmento del libro Gaudí: L’home i l’obra, de Joan Bergós, p.14
El mar y la luz del Mediterráneo
Antoni Gaudí decía que los oriundos del Mediterráneo, como la gente del Camp de Tarragona, tienen una buena disposición para las artes plásticas y la percepción de la belleza 1. Es por ello que para trabajar se rodea de arquitectos, canteros o artistas de la zona, como Josep Maria Jujol, Cèsar Martinell y Domènec Sugrañes, por mencionar algunos.
Este territorio se caracteriza por la variedad del paisaje, con sus colores y formas, la luminosidad y la presencia del mar, elementos que siempre formaron parte de su imaginario y que influyen en su arquitectura.
Ya de pequeño tenía la costumbre de ir a la playa del Miracle, en la ciudad de Tarragona, junto al barrio de marineros del Serrallo, de donde era su abuelo materno, que era pescador. Para Gaudí, contemplar el mar era «una necesidad», y es por eso que los domingos tenía la costumbre de bajar al rompeolas del puerto de Barcelona para verlo, aunque reconocía añorar la luz y los colores de su tierra natal.

Playa del Miracle, Tarragona
El mar, junto con la calderería, configura la visión del espacio de Gaudí. El razonamiento del arquitecto sobre este tema lo recoge su discípulo y amigo, Cèsar Martinell:
«Mis cualidades griegas son por causa del Mediterráneo, cuya visión constituye para mí una necesidad. Necesito ver el mar a menudo, y muchos domingos me voy al rompeolas. El mar es lo único que me sintetiza las tres dimensiones —espacio—. En la superficie, se refleja el cielo, y a través de ella veo el fondo y el movimiento. Mi ideal sería ver todo ello en la playa del Miracle de Tarragona, donde la luz y los colores tienen otros matices; pero me tengo que conformar viéndolo desde el rompeolas».
Traducción de un fragmento de Gaudí i la Sagrada Família comentada per ell mateix, Cèsar Martinell, p.142
Ermita de la Mare de Déu de la Roca
En el núcleo de Mont-Roig se encuentra este santuario mariano ubicado encima de una peña y con unas vistas privilegiadas del Camp de Tarragona. Las rocas, cuevas y cavidades rojizas del entorno recuerdan la arquitectura de Gaudí, sobre todo la forma sinuosa de la fachada de la Casa Milà. Esta similitud con la obra del genio catalán ya la percibió Joan Miró, muy arraigado en este entorno y sus paisajes, los cuales retrató.


Ermita de la Mare de Déu de la Roca, en Mont-roig del Camp. Las formas ondulantes de la roca recuerdan edificios de Gaudí, como la Casa Milà
Aunque no hay ningún documento escrito, es probable que Gaudí frecuentara este espacio cercano a Reus y Riudoms y se interesara por las peculiares formas de las rocas. De joven ya le gustaba hacer excursiones para conocer la historia, el arte y la naturaleza del territorio; y, años más tarde, se hizo socio de la Asociación Catalanista de Excursiones Científicas, entidad precursora del actual Centro Excursionista de Cataluña. Lo acompañaban Eduard Toda y Josep Ribera, a quien conocía de haber estudiado juntos en los Escolapios de Reus. Los tres amigos tenían intereses intelectuales semejantes, que durante esa etapa los llevaron a compartir algunos proyectos, como El Arlequín, una modesta revista en la que Gaudí colaboró haciendo algunos dibujos.
En definitiva, «la infancia de Gaudí es una especie de gran esponja de la que él fue asimilando costumbres, tradiciones, devociones y maneras de hacer», dice el sacerdote Puig. Una etapa que oscila entre Reus, Riudoms y sus alrededores, y en la que irá forjando su futura identidad como arquitecto.
- Gaudí, l’home i l’obra, Joan Bergós, p.36 ↩︎





