Antoni Gaudí siempre tuvo muy presente el canto en el proyecto de la Sagrada Familia. En el anterior artículo vimos cómo el arquitecto imaginó y distribuyó el espacio de cantorías (las tribunas dedicadas a los coros) y cómo estudió la acústica del interior de la Basílica. En esta ocasión, nos fijamos en sus gustos musicales y en la relación que tenía con Lluís Millet y el Orfeó Català.
Referentes musicales de Gaudí: regreso a los orígenes
Uno de los objetivos de Gaudí para la Sagrada Familia era acercar la música religiosa a los fieles, siguiendo la tendencia promovida por el Papa Pío X (1835-1914) en el motu proprio Tra le sollecitudini. Para ello, el arquitecto quería volver a los orígenes, al canto gregoriano, la música tradicional de la Iglesia católica de origen medieval, y al canto popular catalán; dos referentes musicales que compartía con su amigo Lluís Millet i Pagès, director y fundador del Orfeó Català. Probablemente, su relación comienza a raíz de las visitas del arquitecto a la iglesia de Sant Felip Neri, donde Millet era director de capilla. Los dos amigos también se reunían en la Sagrada Familia, como se observa en estas fotografías:


La afinidad musical de Gaudí y Milllet se hace patente ya en 1916, cuando asisten al primer curso de canto gregoriano en el Palau de la Música Catalana. «Es en este momento cuando el arquitecto descubre los cantos tradicionales de la Iglesia o la liturgia de las horas, unos conocimientos que luego quiso representar en la Sagrada Familia», expone Narcís Laguarda, arquitecto de la Junta Constructora de la Sagrada Família. De hecho, se conserva una fotografía con los asistentes al curso, impartido por Gregori Maria Sunyol, monje de Montserrat.

Asistentes al curso superior de canto gregoriano realizado en el Palau de la Música en 1916, entre los que se encuentran Lluís Millet y Antoni Gaudí. Fuente: Centro de documentación del Orfeó Català
Antoni Gaudí también sentía afinidad por el Orfeó Català de Barcelona, una agrupación coral fundada en 1891 por su amigo y Amadeu Vives con el objetivo de difundir el repertorio coral catalán y universal. El 29 de junio de 1922, en una visita al Palau de la Música, coincidiendo con el Día de San Pedro, demostró su aprecio hacia esta agrupación cuando le pidieron que firmara en el libro de oro de la entidad. El arquitecto, a quien le gustaba dibujar, improvisó una alegoría de Orfeo (héroe de la antigua Grecia), tocando la lira y rodeado de animales. Bajo la ilustración, que se conserva en el archivo de la agrupación, escribió la siguiente dedicatoria: «En el cielo todos seremos orfeonistas».

Dedicatoria de Antoni Gaudí en el libro de oro del Orfeó Català. Fuente: Centro de documentación del Orfeó Català
El Orfeó y su director participaron activamente en varios conciertos, celebraciones y otros momentos significativos de la vida del templo, tal y como testimonian las noticias de la época publicadas en El Propagador de la Devoción a San José y periódicos como La Veu de Catalunya. Especialmente multitudinario fue el concierto de clausura del Año Jubilar Josefino en diciembre de 1921, en el que participaron varios orfeones y coros de Cataluña.

Lluís Millet dirigiendo elAleluya de Händel en el concierto de clausura de Año Jubilar Josefíno en el templo, en dicembre de 1921. Fuente: El Propagador de la Devoción a San José
Igualmente, es curiosa la anécdota entre los dos amigos que recoge Joan Baptista Serra de Martínez, arquitecto y colaborador de Gaudí, en el libro Gaudí i la música. En el marco de las visitas a Barcelona que organizaba Lluís Millet con grandes personalidades musicales de Europa, se representó en el Palau de la Música la Pasión según San Mateo, de Bach. Poco después de la función, en una visita a la Sagrada Familia, el músico alsaciano Albert Schweitzer le pidió su opinión a Antoni Gaudí, quien también había asistido al concierto. El arquitecto, que no era un gran aficionado a los compositores alemanes, muy presentes en la época modernista, mostró su admiración hacia la obra y añadió: «Me parece que me ha gustado tanto, porque vos, amigo Millet, la habéis arreglado un poco». (Gaudí i la música. Joan Baptista Serra de Martínez, página 33)
La relación Gaudí-Millet duró hasta la muerte del arquitecto, el 10 de junio de 1926, tres días más tarde de que fuera atropellado por un tranvía. El compositor fue uno de los encargados de acompañar el ataúd durante la procesión fúnebre que recorrió las calles de Barcelona desde el Hospital de la Santa Creu hasta la Sagrada Familia; caminando a su lado como tantas veces había hecho. Una vez en la Basílica, Millet homenajeó a su amigo dirigiendo el coro de hombres y niños del Orfeó Català, que interpretó el Requiem de Tomás Luis de Victoria, uno de los músicos más representativos del Renacimiento español.

Un fragmento de esa melodía volverá a sonar en el interior de la Basílica este 19 de marzo, festividad de San José, el año en el que se cumple el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Será en el marco del concierto de Cuaresma con el Orfeó Català que la Sagrada Familia acogerá con motivo de la conmemoración del aniversario de la colocación de la primera piedra, reforzando el espíritu coral y el vínculo histórico entre estas dos instituciones.






