Los modelistas, imprescindibles para la prueba y corrección

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La arquitectura que propuso Gaudí es fruto del esfuerzo continuo en la búsqueda de la perfección, la cual dependía de la experimentación constante. Su método empírico, basado en la prueba y la corrección, es lo que le permitió tantear con nuevas formas, superficies y volúmenes que no se veían en planos, sino en maquetas de tres dimensiones. Sin embargo, para llevar a cabo todas estas pruebas necesitaba contar con unos colaboradores singulares, los modelistas, que son los profesionales capaces de generar prototipos a escala con los cuales ensayaban cómo se comportaba lo que Gaudí proponía cuando se exponía a la luz, o cómo interactuaba con otros elementos de su entorno. Y así fue como su arquitectura, admirada por doquier, pasó a estar estrechamente ligada al trabajo de los modelistas.

Generalmente, Gaudí hacía fabricar los modelos de yeso a escala 1:25, una dimensión que le permitía obtener un detalle considerable de lo que estaba probando. No obstante, cuando lo necesitaba, hacía modelos a escala 1:10; es decir, tan solo dos veces más pequeños que la realidad, los cuales ofrecían aún más precisión.

Así es como trabajaba Gaudí y así es como lo seguimos haciendo ahora, con estas mismas escalas de trabajo. Las impresoras 3D permiten acelerar mucho el proceso, pero, pese a la ayuda que ofrece esta técnica, en el desarrollo de maquetas siempre hace falta realizar ajustes, y estos deben hacerse de manera manual, lo que obliga a la presencia de estos profesionales modelistas que están en permanente y estrecha colaboración con los arquitectos del templo. Actualmente disponemos de otras herramientas tecnológicas para validar el proyecto, entre las cuales se encuentran las gafas 3D, pero estas no facilitan el tacto con la pieza. Quizás como también le debería pasar a Gaudí, para validar una pieza, o para optar por llevar a cabo la mejora o corrección de una forma, hoy en día también necesitamos tenerla en las manos y tocar sus aristas o sus ondulaciones. El tacto proporciona una información que la vista no aporta y, en ocasiones, esto nos ha proporcionado detalles decisivos para el proyecto.

En este vídeo, el jefe del Taller de Modelistas, Albert Portolés, nos explica su trabajo y su importancia para la construcción de la Sagrada Familia, y lo ilustra con el ejemplo del modelo de la cúpula de la sacristía, que ha resultado imprescindible para el proyecto de los grandes cimborrios centrales del templo.

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