Los puentes entre las torres centrales: todos los detalles

Autor: Mauricio Cortés.

Ahora que ya hemos colocado las bases de los cuatro puentes que conectan el conjunto de cimborrios centrales en la cota de 85 metros sobre el plano del templo, queremos aprovechar este hito para explicar con más detalle su diseño y sistema constructivo.

En esta cota de 85 metros, cada una de las torres de los evangelistas se encuentra cerca del inicio de la torre de Jesucristo, es decir, por encima de la Sala Crucero y de la planta técnica que conocemos como planta diafragma. De este modo, la distancia que salvan los puentes es tan solo de tres metros y medio. Pero a pesar de esta poca longitud, conformarán un espacio abierto de gran interés, un preámbulo de la entrada a la torre de Jesucristo.

El propio Gaudí ya diseñó recorridos por algunas zonas del templo, como los del interior de las torres de Nacimiento, donde el visitante se encuentra de tanto en tanto uno de los pequeños puentes que conectan aquellas torres, creando una experiencia espacial única. Bajo esta filosofía, el recorrido hacia la torre central pasa por espacios abiertos, primero al atravesar las escaleras del ábside en dirección al interior de las torres de los evangelistas del lado de montaña (Lucas y Marcos) y, después, al llegar a la mencionada cota de 85 metros.

 

COMPLETANDO LA SERIE GEOMÉTRICA…

Como hemos comentado previamente en otro artículo de este blog, Gaudí diseña los puentes de la fachada del Nacimiento con anterioridad al desarrollo de su nuevo lenguaje geométrico. Hasta más tarde no se puso a trabajar con superficies regladas de doble curvatura, principalmente con paraboloides e hiperboloides, pero también con conoides y helicoides. En los puentes de la fachada de la Pasión, los arquitectos continuadores ya incorporaron esta nueva geometría y, en fechas más recientes, también ha sido el uso de esta geometría base la manera de plantear el diseño de los puentes entre las escaleras del ábside y la base de las torres de los evangelistas del lado de montaña, a 45 metros sobre el plano del templo. De hecho, podemos decir que los nuevos puentes de 85 metros que describimos en este artículo completan esta serie de diseños caracterizados por una geometría a base de superficies regladas alabeadas, también conocida como «geometría anticlástica» o «de superficies de doble curvatura inversa».

El elemento más característico de esta serie de puentes es el trenzado de tres paraboloides hiperbólicos en su cara lateral, que los dota de movimiento y dinamismo. En el caso de estos puentes a 85 metros, esto se repite a dos cotas diferentes: por un lado, por debajo del nivel del pavimento, este juego geométrico genera las gárgolas que evacuan el agua de lluvia que cae sobre el puente y la procedente del escurrimiento natural de la cara externa de las torres; el otro juego de tres paraboloides se da por encima de las personas, para aligerar la barandilla pétrea y facilitar más transparencia a las vistas, ya que llega a tener tres metros de altura al tocar la torre de Jesucristo.

 

 

… PERO UN DISEÑO INÉDITO

Habiendo mencionado su parecido con los otros puentes del templo, toca hablar también de sus singularidades. Estos puentes tienen un diseño inédito, ya que su base geométrica es un hiperboloide elíptico y ligeramente inclinado. Esta geometría se evidencia en su planta, que dibuja una hipérbole más estrecha en el centro y más ancha hacia las torres de cada lado, así como en los paramentos laterales pétreos como secciones de paso elípticas; también se percibirá la geometría del hiperboloide madre mediante la red de seguridad que cubrirá el puente, red formada por cables que, al trenzarse y formar una malla, recorren las mismas rectas generatrices de la superficie base original. El tratamiento de las texturas de la piedra también da pistas acerca de la geometría que los conforma, ya que la superficie madre (el hiperboloide elíptico) se presenta con la textura más fuerte, el punzonado basto, mientras que los paraboloides se tratan con la bujarda y los planos se dejan con la superficie afinada. El cuerpo inferior incorpora un juego de pirámides en bajorrelieve que recuerda mucho al diseño de los frutos de los frontones de las naves laterales, exceptuando las incrustaciones de vidrio veneciano de estos remates.

 

 

Las piedras escogidas para la ejecución de los puentes también buscan integrarse en el conjunto construido previamente en piedra de Montjuïc con su riqueza cromática. En este caso, de manera similar a los paneles de las torres centrales, se ha seleccionado una mezcla de piedra arenisca de Cantabria, beige inglés y granito de grano fino, de Lugo. Cada puente tiene un total de 4,20 metros cúbicos de piedra (pieza finalizada) divididos en dieciséis piezas, ocho que conforman el cuerpo inferior y ocho más que forman los paramentos laterales.

 

LOS PANELES AFECTADOS, «PANELES ESPECIALES»

La presencia de los puentes entre las torres genera interacciones en los niveles 3 y 4 de los paneles de las torres de los evangelistas, así como en el nivel 1 y el diafragma de la torre de Jesucristo. Por eso los paneles afectados se conocen como «paneles especiales». Cada uno de los puentes queda limitado por dos puertas, una en la torre del evangelista en cuestión y la otra en la torre de Jesucristo. Las puertas de las torres de los evangelistas son necesariamente más pequeñas, al serlo también el lado de estas torres menores que las contienen; en cambio, las puertas de la torre de Jesucristo son bastante más altas, por eso las barandillas de piedra de los puentes crecen hacia la entrega en el panel de Jesucristo. De este modo, se consigue la adaptación a la arquitectura adyacente y se favorece la percepción del gran cambio de escala entre las torres. Y la torre de Jesucristo es realmente mucho más grande.

Estos «paneles especiales» son muy complejos a nivel arquitectónico y estructural, también por el paso de instalaciones (de electricidad, datos y pararrayos) indispensables para el buen funcionamiento del conjunto de los cimborrios. Por esta razón es necesario montarlos pieza a pieza, in situ, a diferencia del sistema de premontaje de los paneles estándar. Al sustituir todo un módulo de ventanas para crear cada puerta, es necesario reforzar los paneles especiales con pantallas de hormigón armado, de manera que consigan una rigidez similar a la de los paneles vecinos.

Desde el punto de vista estructural, los puentes están encastrados en la torre de Jesucristo y únicamente se apoyan en las torres de los evangelistas. Esta junta de apoyo se ha considerado en el cálculo estructural como junta sísmica, es decir, que debe poder absorber un movimiento diferencial entre las torres, para lo cual se ha elaborado con una unión de neopreno armado.

 

 

LAS PUERTAS, HECHAS A MEDIDA Y CON CONTROLES EXCEPCIONALES

Al plantear la visita a la torre de Jesucristo, a 85 metros de altura, y un recorrido apto para el visitante a través de estos puentes, se puso sobre la mesa la necesidad de que las puertas de comunicación entre las torres de los evangelistas y la de Jesucristo fuesen automáticas, para que sirviesen de reguladoras de los flujos térmicos y de corrientes de aire. Para afrontar este reto, surgió la necesidad de que quedasen bien integradas en la obra arquitectónica, pero los diseños disponibles en el mercado de puertas correderas automáticas siempre tienen unos mecanismos en la parte superior muy voluminosos y de difícil integración arquitectónica con la geometría de paraboloides de la capa externa de las torres. Por este motivo, se llegó a la conclusión de que era necesaria una solución hecha a medida. De este modo, las puertas correderas, con unas hojas que se esconden en el grueso de la piedra y unos mecanismos bajo el pavimento, se han diseñado de manera exclusiva para la Sagrada Familia.

Sobre estas puertas también podemos decir que los diferentes mecanismos que componen esta solución única están fabricados en Francia y siguen un proceso de fabricación estándar, ya que de este modo nos aseguramos de que cumplen las normativas y homologaciones pertinentes, entre otras, superando pruebas de un millón de ciclos de apertura y cierre en un banco de pruebas. No obstante, para garantizar el buen funcionamiento del diseño global, con estos mecanismos bajo el pavimento, en lugar de en su ubicación habitual encima de la puerta, el fabricante ha tenido que realizar pruebas en el primero de estos conjuntos, sometiéndolo a 117.000 ciclos en el taller de Francia y a otros 2.246 en el taller del instalador en Cataluña, en esta ocasión colocando los mecanismos y las puertas dentro de la estructura de chapa metálica del panel especial real, validando de este modo el encaje y el buen funcionamiento de todas las piezas.

Han sido necesarios muchos esfuerzos para resolver la arquitectura de estas puertas y muchas horas de trabajo conjunto con la ingeniería para resolver un diseño compartido, pero estamos convencidos de que ha valido la pena, sobre todo si tenemos en cuenta los brillantes diseños de puertas correderas que conocemos del propio Antoni Gaudí. En las puertas del comedor de la Casa Vicens, por ejemplo, Gaudí inventa un sistema en el que, tanto la hoja de la puerta como las guías del suelo se pliegan y se esconden, manualmente, dentro del grueso de la pared. Aquí, en la Sagrada Familia, esperamos que estos paneles que alojan las puertas estén colocados en la obra antes de acabar el año.

Mauricio Cortés
Arquitecto por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor por la Universitat Politècnica de Catalunya. Miembro del Departamento de Proyecto de la Sagrada Familia desde el 2006. También ha trabajado en despachos de arquitectura y en el Laboratorio de estructuras y cubiertas ligeras de la UNAM. Actualmente coordina los proyectos de los terminales de las torres centrales.

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