Los terminales de los Evangelistas: la simbología del tetramorfos

Los terminales, que corresponden al último tramo de las torres, siempre son las partes que concentran mayor vistosidad, por el color y el cúmulo de elementos simbólicos. Con los terminales de las torres de los Evangelistas, que toman como modelo a los de las torres campanario de las fachadas del Nacimiento y de la Pasión, también es así. De hecho, en el cuarto álbum del templo se puede leer esta breve descripción sobre estos terminales: «Rodeando el cimborrio principal, habrá cuatro, más pequeños, que estén dedicados a los cuatro Evangelistas y que tengan en los pináculos al ángel, al toro, al león y al águila. Por la noche proyectarán un foco luminoso […] hacia la cruz del cimborrio central». En él, además de dejar claro los elementos escultóricos que distinguen a cada uno de los cuatro terminales de los Evangelistas, se habla del papel que Gaudí da a la luz para expresar cómo se transmite el mensaje de Jesucristo al pueblo a través de los cuatro Evangelistas.

Cada uno de los terminales de los Evangelistas mira hacia el punto cardinal que le corresponde, de modo que están orientados a 45°. Así, serán completamente visibles desde las cuatro esquinas del templo y entre las fachadas y la torre del ábside. Por otro lado, como decíamos en un artículo anterior, contiene tres partes diferenciables: una zona de hexágonos, un poliedro y la figura del tetramorfos. Veamos el porqué.

 

LOS HEXÁGONOS: LAS ALABANZAS

Se encuentran en la parte baja de los terminales, tienen una altura de 7,5 metros y contienen las alabanzas Amén y Aleluya, tal y como aparecía recogido en los antiguos textos descriptivos del proyecto. Estas alabanzas son las mismas que aquellas que aparecerán en los hexágonos de las cubiertas de la nave central. En cada terminal hay cuatro alabanzas, la mitad del número de paneles de piedra que hay en cada uno de los niveles con los que se están construyendo las torres de los Evangelistas. Esta proporción sigue la que ya hay en los terminales de las torres campanario de la fachada del Nacimiento, en las que, a partir de una base de doce costados, Gaudí coloca un terminal con seis líneas de hexágonos y, por tanto, de alabanzas. La palabra más larga, Aleluya, que corresponde al canto que precede a la lectura del Evangelio en las misas, está orientada hacia el punto cardinal al que mira cada torre, mientras que la más corta, Amén, va en sentido perpendicular.

Por otro lado, entre los hexágonos hay cerámica dispuesta en diagonal formando espigas, tal y como también ocurre en los terminales que se han tomado como referencia.

 

EL POLIEDRO: LA LUZ QUE TRANSMITE LA PALABRA DE DIOS

En la parte central del terminal, encontramos un poliedro. Está inscrito en una esfera de 3,42 metros de diámetro. El fuste que contiene el poliedro es la parte en la que la esbeltez del terminal se hace más evidente.

El poliedro de las torres de los Evangelistas es un icosaedro, con veinte caras triangulares y doce vértices, y de manera similar que en los terminales que sirven como referencia, de cada una de sus caras emerge un casquete esférico que se recubrirá con trencadís veneciano de colores dorados para hacerlo brillante. Asimismo, como también sucede con los terminales ya existentes, dos caras opuestas del poliedro, las que están colocadas con la orientación principal, son perforadas para contener focos luminosos que enfocarán hacia la cruz que culminará el terminal de la torre de Jesucristo.

EL TETRAMORFOS: LA FIGURA ALADA DE CADA EVANGELISTA

La parte superior del terminal tiene 9 metros de altura y es la que mejor distingue a cada torre, ya que es donde están representadas las figuras aladas del tetramorfos que le corresponde a cada uno de los Evangelistas. Mateo es el ángel, un hombre con alas que resalta la humanidad del hijo de Dios; Marcos es el león, símbolo de fuerza, coraje y realeza; Lucas es el toro, animal de carga, tranquilo y humilde, y Juan es el águila, que ve el mundo desde las alturas.

De cada figura tan solo se verá la cabeza, a excepción del ángel, del que, al ser el más pequeño proporcionalmente, también se verá parte del cuerpo. Esta es la parte más artística del conjunto, y se ha encargado al escultor Xavier Medina Campeny. Bajo cada figura habrá, abierto, el libro que representa el texto sagrado del Evangelio y, en las dos páginas se podrán leer las dos letras que conforman la abreviatura que identifica al Evangelista. Este conjunto formado por el libro y la escultura mide unos 4,5 metros de altura.

Sin embargo, lo que más destacará son las alas superiores, que culminarán la altura total de 135 metros y serán perfectamente visibles desde la lejanía. Las alas están hechas con la última geometría reglada que usaba Gaudí, un gran hiperboloide de sección elíptica.

De esta manera, con las tres partes (hexágonos, poliedro y tetramorfos alados) se completará cada uno de los terminales de los Evangelistas, que medirán en total 22,5 metros, la sexta parte de la altura total de la torre y que, como no podía ser de otra manera, también está relacionada con el módulo de Gaudí.

 

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