Los sótanos del Baptisterio: la actividad vuelve a la fachada de la Gloria

La construcción de la Sagrada Familia está llena de retos. Uno de ellos ha sido, sin duda, la construcción de los cimborrios centrales. Una vez encarrilados y a punto de cambiar el perfil del templo, el próximo reto importante se traslada a la fachada principal, la de la Gloria.

Como explicamos en un artículo anterior, actualmente se trabaja en su proyecto base, un documento que definirá las formas básicas de las bóvedas, las columnas, el nártex y las capillas: la capilla de la Penitencia y del Sacramento, que se ubicará a la derecha de la fachada, y la del Baptisterio, a la izquierda. Es en la futura ubicación de esta última capilla donde han comenzado recientemente las obras de construcción de los sótanos, que han obligado a colocar una cerca en la calle. Sin embargo, estos trabajos van más allá de los espacios situados bajo tierra, ya que suponen la continuación de la fachada de la Gloria.

De hecho, los trabajos de construcción de esta fachada comenzaron alrededor del 2001. Fue entonces cuando se realizó una importante cimentación formada por dos grandes encepados de hormigón que agrupaban las cuatro torres de la fachada de dos en dos. Estos grandes macizos de hormigón unían, cada uno de ellos, las cabezas de un conjunto de 27 pilones de 1,25 metros de diámetro que bajaban unos 17,5 metros por debajo de la calle de Mallorca, junto con las pantallas perimetrales.

De este modo, al colocar los armados del hormigón se comenzó a dibujar el perfil de la fachada de la Gloria y se inició su construcción con el levantamiento hasta los 9 metros desde la calle de las columnas que deberán sostener las torres campanario.

Después de una década sin prácticamente trabajos en la zona, la construcción de los sótanos vuelve a dar movimiento de obra a esta fachada. El trabajo previo al inicio de esta excavación fue complejo, ya que se tuvo que resolver el traslado de los servicios ubicados en la esquina del futuro Baptisterio, como la central informática o el taller de artistas del templo. Además, también se tuvieron que desviar todo tipo de instalaciones.

UNA PLANTA BAJA INFERIOR Y DOS SÓTANOS

Generalmente, el templo tendrá dos plantas de sótano, pero debemos advertir que el plano del templo, es decir, el suelo de la nave, se encuentra cinco metros por encima de la calle de Mallorca, en el lado mar. En cambio, solo se encuentra un metro por encima de la calle de Provença, en el lado montaña. Por este motivo, la zona en la que se ubica el museo no es propiamente una planta de sótano vista desde la calle de Mallorca, sino una planta más a pie de calle que conocemos como planta baja inferior.

En el caso del Baptisterio, los sótanos tendrán dos niveles y se podrán ampliar hasta las escuelas, con lo que contornearán la parte del claustro de Pasión ya construido, el de la Mercè. Sin embargo, en cuanto a los usos de los niveles, estos serán diferentes. Así, la planta baja inferior será parte de la zona pública vinculada a los espacios de difusión. En el primer sótano se ubicarán dependencias para diferentes departamentos. Por otro lado, los espacios conseguidos del segundo sótano servirán para alojar diversas infraestructuras del templo.

 

LA RELACIÓN ENTRE EL BAPTISTERIO Y LA SACRISTÍA

En el proyecto de Gaudí, tanto el Baptisterio como la capilla simétrica de la Penitencia y del Sacramento son piezas muy significativas por conformar las esquinas de la construcción del lado mar, con un papel similar al de las sacristías monumentales de las esquinas del lado montaña. De esta manera, a pesar de las diferencias, hay bastantes similitudes entre el Baptisterio y la sacristía ya construida. Por un lado, las dos piezas están pensadas con una estructura de doble anillo, es decir, un círculo de columnas interiores y otro exterior, más amplio, que incorpora los cierres perimetrales y pequeños contrafuertes. Por el otro, en ambos casos encontramos el paso perimetral del claustro, que en la Basílica circunvala el templo. Ambas construcciones, además, tienen alturas muy significativas: el Baptisterio llegará a los 45 metros, mientras que la sacristía llega hasta los 38.

Sin embargo, existen otras diferencias importantes entre estos dos edificios y la más notable seguramente sea la geometría de cada uno. Mientras que la cúpula de la sacristía está construida con doce paraboloides para cubrir un espacio amplio de unos 18,50 metros de diámetro, el Baptisterio consta prácticamente de una sola superficie geométrica, un hiperboloide que no es circular, sino elíptico, y cubre un espacio menor, de 15 x 14 metros en planta.

Con esto, el Baptisterio se configurará como un espacio de gran altura interior en el que habrá ocho columnas alrededor de una pila bautismal central. La zona en la que se ubicará esta pila quedará ligeramente deprimida y se tendrán que bajar tres escalones para acceder, como en los baptisterios antiguos. También habrá una galería elevada superior en la que los grandes ventanales circulares y elípticos favorecerán una iluminación natural.

 

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