San José, una presencia destacada en la fachada del Nacimiento

La fiesta de San José es una fecha importante para la Sagrada Familia, y por diversas razones. La primera, por el hecho de que fue la Asociación Espiritual de Devotos de San José quien impulsó la idea de levantar un templo en la ciudad de Barcelona dedicado a la Sagrada Familia. Además, fue un 19 de marzo de 1882 cuando se colocó la primera piedra del templo, y un 19 de marzo, pero de 1885, cuando se dedicó la capilla central de la cripta al santo patrón. Con la evolución del proyecto, la presencia de la Sagrada Familia se iba entendiendo cada vez de manera más completa hasta llegar a la exaltación de las figuras centrales de Jesús y María, a las que Gaudí dedicó las dos torres más altas del templo. Por eso, San José, con gran protagonismo en la infancia de Jesús pero ausente durante su pasión, está especialmente representado en la primera fachada. También lo está en el interior del templo, en el transepto del Nacimiento, y, asimiso, en un futuro está previsto que lo esté en la fachada de la Gloria. Aprovechamos, pues, la celebración del día de San José para hacer un repaso de las esculturas que lo representan en la fachada del Nacimiento del templo.

Muchas catedrales góticas organizaban la fachada en tres grandes portadas y repartían en ellas los conjuntos escultóricos dedicados a los santos locales o a los hechos evangélicos y bíblicos. No obstante, en el caso de la Sagrada Familia, Gaudí fue un paso por delante y aplicó una síntesis histórica de todo el arte anterior en la fachada del Nacimiento, en la que relaciona cada portal con dos ideas. Así, por una parte, los vincula con las tres virtudes teologales: fe, caridad y esperanza, y por otra, también los relaciona con cada uno de los tres miembros de la Sagrada Familia. De esta manera, dedica el portal central a la virtud de la caridad y a Jesús; el de la izquierda, a la esperanza y a la Virgen María, y el de la derecha, a la fe y a San José.

El portal de San José está coronado con un monograma de su nombre, en el que se puede ver una J con forma estrellada de siete puntas hecha con viruta de madera. Encima están los nardos floridos que siempre caracterizan al santo en recuerdo de la vara florecida que lo identificó como futuro esposo de María, y por debajo cuelgan racimos de uva. Pero, además, San José aparece en dos escenas escultóricas: en la parte alta, en una galería, se encuentra la Presentación de Jesús en el templo, en la que José y María admiran la bendición que el sacerdote está dando al recién nacido que tiene en brazos, muestra de la fe en las profecías que después se cumplirían. En la parte baja, podemos ver al grupo de Jesús predicando en el templo, en el que San José y la Virgen María muestran su sorpresa al encontrar al hijo que creían haber perdido predicando a los doctores de la ley.

 

UNA PRESENCIA EQUILIBRADA

San José, considerado patriarca de la Iglesia universal, está unido a la fe como el resto de patriarcas, pero Gaudí quería equilibrar su presencia y la de la Virgen María en sus respectivos portales. Así, en el de la Fe, San José aparece dos veces y la Virgen María, cuatro, mientras que en el portal simétrico, el de la Esperanza, dedicado a la Virgen María, a esta se la puede ver dos veces y a San José, cuatro, es decir, justo a la inversa.

Así, en este otro portal, coronado con el monograma de María, una M sobre una Stella Maris y una corona ducal, encontramos a San José con Jesús ya niño en el grupo escultórico central, en el que muestra al padre una paloma herida. La escena se sitúa sobre un dintel hecho con las herramientas de carpintería, haciendo de nuevo referencia al santo. San José también aparece en la escena de la Huida a Egipto, situada a la izquierda del portal, con María encima del burro y el niño Jesús en sus brazos. Más arriba, en la galería superior, lo vemos en la escena de los esponsales con María. Finalmente, en la galería que hay justo debajo del pináculo dedicado a la montaña de Montserrat, donde está la patrona de Cataluña, vemos el grupo escultórico de La barca de San José, en el que este conduce la barca de la iglesia en medio de las aguas.

Gaudí también equilibra la presencia de la Virgen María y José en estos portales al poner el nombre de María en la columna de la derecha de la fachada, en el lado de la Fe, y el de Ioseph en la de la izquierda, la del portal de la Esperanza.

San José aparece aún en dos escenas más, en este caso, en el portal central de la fachada, dedicado a la caridad. Aparece, como es lógico, en la escena del Nacimiento, erguido, mirando al niño que María sostiene en brazos y delante de las dos bestias, el buey y la mula, que asoman la cabeza por los lados. Por otro lado, como ya comentamos en un artículo anterior sobre la galería de la Coronación, en el portal central de la fachada, San José es elegido por Gaudí, junto con un humilde pastor, como testigo de la escena de la coronación de su esposa, María.

Así pues, contando el nombre de Ioseph, en latín, el monograma de José y las ocho representaciones escultóricas que hemos descrito, encontramos en esta fachada un total de diez referencias bien claras al santo que inspiró a Josep Maria Bocabella, sumándose a la corriente impulsada por el Papa Pío IX a mitad del siglo XIX, que favoreció la devoción a San José, a fundar la Asociación Espiritual de Devotos de San José, entidad desde la cual se promocionó la construcción del templo de la Sagrada Familia.

 

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