El pavimento del templo: marcando el camino de los fieles

Una de las fechas señaladas en la historia reciente de la Sagrada Familia es la del 7 de noviembre del 2010. Aquel día se celebró en el interior del templo la ceremonia de dedicación de la Sagrada Familia, que contó con la participación del papa Benedicto XVI y tras la cual el templo pasó a ser Basílica y se abrió al culto. Para acoger el evento, el interior de la Sagrada Familia se dio por finalizado, con las bóvedas cerradas, pero, en realidad, no estaba acabado: faltaban los ventanales, las barandillas, las lámparas y otros elementos importantes.

Uno de ellos era el pavimento. El suelo que se colocó en aquel momento en el que la Basílica se abría al público no era el definitivo, sino que se colocó de manera provisional uno que fuese lo bastante sufrido como para poder soportar tanto el desgaste natural que provocan los visitantes como la agresión que causan las máquinas de obra, los camiones y las plataformas elevadoras que han tenido que circular por el interior de las Basílica desde entonces y que todavía lo harán durante mucho tiempo.

Aquel pavimento provisional ya incorporaba, sin embargo, algunas de las intenciones básicas del suelo final y definitivo, que se está colocando ahora y que es el motivo de que, en ocasiones, los visitantes se encuentren alguna zona del templo afectada, con paneles que ocultan el área de trabajo. Por una parte, se marcaban con pórfido granítico rojo los pasillos centrales de la nave principal y del transepto, lo que realzaba la planta de cruz de la iglesia y reforzaba el sentido de los recorridos que la forman: el pasillo central, que va desde la puerta de entrada principal —en la fachada de la Gloria— hasta el altar, recorrido del creyente que entra en la iglesia para llegar a Dios y que simboliza el Camino de la Humanidad; el pasillo del transepto, que va desde la fachada del Nacimiento hasta la de la Pasión y que simboliza el Camino de Jesucristo.

Por otra parte, el pavimento provisional también tenía en cuenta la modulación de las columnas, que se sitúan sobre una cuadrícula de 7,5 x 7,5 metros que ordena la planta. Los ejes de esta cuadrícula madre quedaban marcados con franjas gruesas de mármol de Cenia. Los recuadros interiores de cada módulo, que suponen la mayor parte de la superficie del suelo del templo, se elaboraron con un material artificial compuesto a base de corcho y cemento prensado fabricado en Portugal.

El pavimento definitivo conserva la idea de marcar con pórfido granítico rojo la cruz central, pero de una forma más estilizada, más fina. La anchura inicial coincidía con la posición de los bancos que se instalaron y estos no ayudaban a ver el dibujo de la cruz y su recorrido. Al hacerla más delgada, se puede ver de manera más clara cómo destaca la cruz sobre el color continuo que llena el resto de la superficie.

En lo que respecta al hecho de relacionar el pavimento con la modulación de las columnas, esta idea se ha transformado de manera considerable: las antiguas franjas anchas que marcaban los ejes de la cuadrícula ya no están alineadas, sino que la composición geométrica ha variado y actualmente las franjas se han virado en 45o. Ahora, al seguirlas con la mirada al recorrer el camino central, invitarán a abrir nuevos puntos de vista hacia las fachadas laterales, ofreciendo nuevas perspectivas que de otro modo podrían pasar desapercibidas y que ayudarán a vivir el templo como un auténtico bosque, y no como un plantel de árboles alineados. El color de estas franjas diagonales, realizadas con granito del Himalaya (de color gris oscuro) destaca poco con respecto al del resto del pavimento, de granito Itaunas (gris claro). Con esta sutil diferencia se pretende no distraer demasiado la atención del visitante para que se pueda centrar principalmente en la admiración de las singulares bóvedas de Gaudí.

Un último toque innovador del pavimento de la Basílica es el que aporta a cada uno de los puntos de intersección de esta red diagonal de franjas a 45o una pieza cuadrada de color azul Bahía, el mismo granito con el que se han realizado los aristones de la torre de la Virgen María. El azul simboliza el agua de la vida que riega los árboles que forman el bosque del templo, los mismos árboles cuya fruta se ve en el exterior, coloreando la parte superior de los frontones de los ventanales.

El vínculo del pavimento con las columnas también queda reflejado en el dibujo en forma de estrella que crean las juntas entre piezas alrededor de cada una de dichas columnas. La distribución de la piedra es muy sutil y está muy trabajada y, al observar con detenimiento este dibujo de las juntas, se puede descubrir cómo todo el conjunto degrada las dimensiones de las piezas del centro hacia fuera; una explicación de la expansión de la fe y la aspersión del agua y de la vida.

El proceso de sustitución del pavimento provisional por el definitivo se está llevando a cabo por fases para afectar lo mínimo posible la estancia de los visitantes. Actualmente se está finalizando la fase del transepto de la fachada de la Pasión y, a partir del mes de enero, se comenzará la fase siguiente, que corresponderá a buena parte de la nave central y a una parte del tramo del fondo tocando a Gloria-Pasión. Se prevé la finalización de esta nueva fase en julio del 2018.

Comentarios

  1. No conocía este blog y tengo que decir que es de lo más interesante amigos, desde ya me tenéis como un nuevo seguidor y lector del mismo, ni que decir tiene que lo recomendaré porque me parece genial poder conocer desde la distancia los progresos de ese emblemático edificio de Barcelona.

    Gracias por el gran trabajo de difusión que hacéis y saludos desde lepe.

  2. No conocía este blog y tengo que decir que es de lo más interesante amigos, desde ya me tenéis como un nuevo seguidor y lector del mismo, ni que decir tiene que lo recomendaré porque me parece genial poder conocer desde la distancia los progresos de ese emblemático edificio de Barcelona.

    Gracias por el gran trabajo de difusión que hacéis y saludos desde lepe.

  3. Desde hace mucho tengo claro que el templo se ha de interpretar en su totalidad, en una globalidad donde todos los elementos estan relacionados entre si…la correspondencia entre los elementos de las fachadas y entre lo que hay en el interior con su equivalencia en el exterior. Gracias por ayudarnos a comprender esta gran visión global que imaginó Antoni Gaudi… enhorabuena por este blog. Me encanta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *