¿Qué singularidades presentan los paneles de la torre de Jesucristo?

Se acerca la celebración de la patrona de Barcelona, la Virgen de la Merced (La Mercè), una fecha que siempre aprovechamos en la Sagrada Familia para celebrar unas jornadas puertas abiertas y explicar los avances de la obra. En este sentido, no podemos olvidar que en los próximos meses se iniciará la construcción de la torre central de nuestro templo, una torre extraordinaria. Y la primera singularidad son los paneles con los que se construirá: aunque todos los cimborrios centrales de la Sagrada Familia incorporan el sistema de paneles prefabricados de piedra tesada, los de la torre principal son realmente excepcionales. Veamos por qué.

 

LAS DIMENSIONES, LA PRINCIPAL DIFERENCIA

Los paneles de la torre de Jesucristo llegan a ser casi el doble de grandes que los paneles de las torres de los Evangelistas y los de la torre de la Virgen María, el resto de torres centrales: miden hasta 5,88 metros de alto por 5,12 metros de ancho. Esto hace que alcancen un peso que supera el máximo que puede mover nuestra potente grúa central, por lo cual ha sido necesario dividir en dos los paneles correspondientes a los niveles 1 y 3.

La mayor dimensión también implica un mayor número de hileras de piedra en cada panel. Los más grandes son los paneles en forma de m, los de los niveles impares, con once hileras de piedra cada uno. Los paneles con forma de w, los de los niveles pares, tienen nueve hileras. En cambio, el número de hileras en el resto de torres oscila entre las seis y las siete.

 

LOS PANELES, CERRADOS POR DEBAJO

En las torres centrales, entre cada nivel de paneles, hay una especie de cinturón horizontal que juega una importante función estructural.

En el resto de cimborrios, este cinturón es una franja relativamente estrecha, ya que solo presenta una hilera de piedra que se incorpora siempre a la parte alta de los paneles y que hace de dintel de las ventanas triangulares. Por el contrario, en la torre de Jesucristo, al ser mucho más grande, también es más grande el grueso de esta franja. Lo hemos podido realizar con dos hileras de piedra, una absorbida al panel de debajo y la otra al panel de encima.

Esta circunstancia conlleva que en las torres de la Virgen María y los Evangelistas solo pueda presentar un tesado horizontal la parte superior de los paneles y que estos queden como «abiertos» por debajo, mientras que los paneles de la torre de Jesucristo pueden tener tensores horizontales tanto encima como debajo y, por lo tanto, están cerrados por la parte inferior.

Esta diferencia es muy importante, ya que los paneles abiertos son mucho más deformables y, además, plantean diversas dificultades con los vidrios de las ventanas, pues, en este caso, el vidrio queda desprotegido por la parte inferior y está más expuesto en todas las maniobras.

Estos problemas se verían gravemente aumentados en los paneles de la torre de Jesucristo, en la que todo es mucho más grande, pero el tema de los vidrios, así como los de la posible deformación, se han solucionado al conseguir cerrar los paneles.

 

MÁS TENSORES Y MÁS CABEZAS DE TESADO

El sistema de la piedra tesada implica la existencia de unas barras de acero en el interior de la piedra que la prensan. Estos tensores deben estar bien centrados en el grueso de la piedra, y esta posición se complica con las intersecciones entre diversos tensores, ya que debe haber suficiente separación, suficiente grueso de piedra, entre unos y otros.

En el caso de los paneles de las torres de los Evangelistas y de la torre de la Virgen María hay cuatro tensores verticales que son los que dibujan la forma de m o w de los paneles; por el dintel superior pasan dos horizontales que se cruzan con los anteriores.

Este sistema de una sencillez bastante elevada se complica en el caso de los paneles de la torre de Jesucristo. En la torre principal, encontramos seis tensores dobles en sentido vertical en cada panel, es decir, doce barras de tesado, el triple que en el caso anterior. En sentido horizontal, se mantienen los dos cables, pero separados, uno por el panel de encima y otro por el debajo.

Al aumentar el número de tensores, también aumenta el número de cabezas de tesado, es decir, los bloques metálicos que se incrustan dentro de las piezas de piedra de la primera y última hilera de cada panel para recibir atornilladas las barras de tesado en las que se anclan. En concreto, pasan de los cinco del resto de torres centrales a ocho.

Finalmente, en la torre de Jesucristo hay un incremento más que considerable del número total y la longitud de los tensores. Si las cuatro torres de los Evangelistas suman 2.496 tensores, con una longitud total de 6,5 kilómetros de barra de acero, y la torre de la Virgen María suma 1.518, es decir, unos 4 kilómetros de longitud, en la torre de Jesucristo el número de tensores es de 2.348, unos 10 kilómetros de cable de acero. De esta manera, los tensores empleados en los seis cimborrios centrales sumarían más de 20 kilómetros puestos en fila, una longitud que, curiosamente, nos permitiría volver a unir la distancia entre Barcelona y Mataró que recorrió el primer ferrocarril de la Península y que, como la Sagrada Familia, también supone un símbolo permanente de la tecnología y el emprendimiento de nuestra tierra.

 

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