Los ‘Àlbums del Temple’, esenciales para seguir el proyecto de Gaudí

Desde que iniciamos este blog en noviembre del 2017, a menudo nos hemos referido a los Àlbums del Temple, unos documentos muy importantes para los arquitectos de la oficina técnica de la Sagrada Familia, los investigadores y todas las personas interesadas en la obra de Gaudí. Pero, ¿qué son exactamente y por qué son tan importantes?

La Asociación Espiritual de Devotos de San José, promotora del proyecto y de las obras del templo, editaba periódicamente una revista llamada El Propagador de la devoción a San José, que ponía al corriente de las actividades de la asociación, como misas o actos solemnes para promover la devoción a San José, a los 600.000 asociados que llegó a tener. También informaba de las novedades del proyecto y de la obra. Esta revista se fue transformando con el tiempo y todavía perdura con el nombre de Temple, publicación que conserva el objetivo de explicar y compartir los avances en la obra y las actividades que se llevan a cabo en la Basílica. La revista se puede consultar en las bibliotecas públicas de Cataluña.

Las noticias sobre la obra que se publicaban en El Propagador eran muy diversas. Así, se recogía desde la colocación de la primera piedra de una columna hasta la compra de determinado material, pasando por la culminación de una maqueta o la nueva versión de Gaudí para alguna parte del proyecto.

Paralelamente a las noticias e informaciones publicadas en El Propagador que se referían al proyecto y a la obra, vieron la luz posteriormente los Àlbums del Temple. En el fondo, simplemente suponían una nueva ocasión para informar sobre la construcción del templo, y, en consecuencia, conseguir fondos para poder continuar con las obras. En los primeros álbumes, las descripciones del proyecto se atribuían inicialmente al arquitecto ayudante de Gaudí, Domènec Sugranyes, y, después, al secretario de la junta del templo, Joan Martí Matlleu. Aunque Gaudí no escribió ningún artículo para la revista, el hecho de que las primeras publicaciones salieran a la luz cuando él estaba vivo lleva a pensar, indiscutiblemente, que las debía conocer y autorizar, y este hecho es el que sustenta su valor.

El primero de estos álbumes se publicó en 1914, con una portada a tres tintas y textos en cinco idiomas: catalán, castellano, francés, alemán e inglés. Esto supone una clara muestra del interés que ya entonces suscitaba la obra más allá del ámbito local. Cuenta con 26 páginas, de las cuales, las 16 centrales son de papel de más calidad para albergar una muestra fotográfica del estado de las obras en aquel momento. En esta especie de fascículo central también se puede ver un plano del templo completo. Este es un dibujo que ya había sido publicado con anterioridad y que muestra unos terminales de las torres que ya habían evolucionado con respecto a las primeras propuestas.

En 1917 se publicó el segundo álbum del templo, esta vez de 36 páginas. El álbum se presenta con la misma portada y los textos son casi idénticos al primero. También conserva el dosier fotográfico central, pero se le añaden diez páginas que aportan una información nueva y muy interesante, como planos del proyecto de la Sagrada Familia, fotografías de las maquetas del proyecto que muestran cómo ha ido evolucionando y diversos estudios comparativos de la iglesia que estaba imaginando Gaudí con otras de diversos lugares. En este sentido, el sistema que se utiliza es muy visual, ya que coloca media planta del proyecto de la Sagrada Familia junto con otra media planta de otro templo. Ocurre lo mismo con las vistas en alzado. De esta manera, nuestro templo se compara con las principales sedes catalanas, como la de Girona, la de Manresa y las dos más importantes de Barcelona, la Catedral y Santa María del Mar, así como muchísimas catedrales españolas y ejemplos del gótico europeo, entre los cuales se encuentran las principales iglesias de Roma, la de San Marcos de Venecia, o la catedral de Colonia (Alemania), con la que se compara en alzado.

Resulta difícil datar el tercer álbum con exactitud, pero se establece entre 1922 y 1925, es decir, todavía en vida de Gaudí. De contenido y portada diferentes, tiene 32 páginas en total. El número de idiomas se ha reducido a tres (catalán, castellano y francés), lo que permite que se disponga de más espacio para describir el proyecto. Así, en este número nos encontramos con dieciséis páginas de descripción junto con un dosier fotográfico central de otras dieciséis páginas, en el que encontramos fotografías nuevas y otras reutilizadas. Del estudio expuesto en el segundo álbum, solo se conserva la planta del proyecto, completada con una nueva sección longitudinal del templo, así como un estudio comparativo con las iglesias de Roma y Colonia.

El cuarto álbum, publicado entre 1927 y 1929, es, con 52 páginas, el más completo de todos. Presenta una portada similar a la del tercero e incluye información en tres idiomas. También incorpora un dibujo general del proyecto actualizado y un dosier fotográfico central de dieciséis páginas, algunas inéditas y otras reutilizadas. Acompañando los textos aparecen ilustraciones muy diversas, algunas de las cuales completan el estudio comparativo con otras catedrales. Encontramos nuevos planos del templo en planta y alzado, o, incluso, una página completa que detalla la fachada del Nacimiento, entonces casi a punto de ser finalizada. Al publicarse después de la muerte de Gaudí, este álbum se convierte, además, en un medio para hablar de su obra y de su aportación al mundo de la arquitectura.

Este cuarto álbum sirvió de base para el primer libro sobre el templo, publicado en1929 por el arquitecto Isidre Puig Boada, discípulo de Gaudí y director de las obras entre 1966 y 1974, los últimos tres años junto con Lluís Bonet. Esta publicación completa de manera muy detallada la descripción y simbología del conjunto incluida en el último álbum.

Al haber sido publicadas tan solo tres años después de la muerte de Gaudí, se considera que, tanto el cuarto álbum como el libro de Puig Boada, suponen las descripciones más fieles a sus últimas intenciones en lo que respecta a la evolución del proyecto. Por este motivo, son unas de las fuentes escritas más consultadas y tenidas en cuenta por los arquitectos que, desde el anonimato, siguen haciendo crecer la obra con el máximo respeto al proyecto original para destacar a su auténtico maestro y creador, Antoni Gaudí i Cornet.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *