Las esculturas del interior del templo: la Sagrada Familia… ¡Y san Jorge!

Antoni Gaudí hizo que las fachadas exteriores de la Sagrada Familia fuesen como grandes retablos, con una clara función catequética y evangelizadora. En cambio, quería que el interior fuese un espacio de reflexión y oración, y es por ello que no encontramos grandes retablos, solamente unas pocas esculturas de marcada relevancia simbólica.

De hecho, son solamente cuatro las esculturas que hay en el interior del templo, y marcan los cuatro extremos de la cruz que dibuja la planta de la Basílica. De este modo, al recorrer el transepto desde la puerta del Nacimiento hacia la de la Pasión, podemos ver las tres figuras que representan a los tres integrantes de la Sagrada Familia: en la galería del lado del Nacimiento se encuentra San José, relacionándolo de este modo con la infancia y adolescencia de Jesús. Enfrente, en la galería del lado de Pasión, se encuentra la Virgen María, ubicación que la relaciona con la dolorosa muerte y resurrección de su hijo, que ella presenció. La última figura, la de Jesús en la cruz sobre el altar, queda justo en medio de esas dos esculturas.

La Virgen María está representada según el modelo de Inmaculada, es decir, como una chica joven antes de los desposorios y con el pelo sin recoger. La corona de las doce estrellas que tiene en la cabeza la simboliza como reina de la Iglesia, y representa las doce tribus de Israel.

 

San José se muestra, como de costumbre, como un hombre de edad avanzada, ya que los textos indican que estaba ya mayor, un signo que también indicaba su sabiduría. Aparece representado justo en el momento de ser escogido como esposo de María, es decir, en el momento en el que, según la tradición, le florece la vara como señal divina para indicar que él era el escogido de entre todos los pretendientes. Esta señal le reconocía como hombre justo y virtuoso, y la flor que salió de esta se asocia con el nardo.

 

Ambas figuras, la de la Virgen María y la de San José, fueron realizadas por el escultor Ramon Cuello durante los años 2009 y 2010. Ambas están hechas con la noble piedra del travertino; la figura de la Virgen María tiene una altura de 2,80 metros, y la de San José, de 3 metros.

El Cristo del baldaquino que completa el conjunto de la Sagrada Familia está hecho de arcilla por el escultor y arquitecto Francesc Fajula, autor de otros conjuntos escultóricos del templo. Para realizarlo, se inspiró en el Cristo de la parte inferior del retablo de la Casa Batlló, realizado por Carles Mani, el escultor que trabajaba para Gaudí. Hoy lo podemos ver en la capilla central de la cripta del templo.

La cuarta escultura del interior del templo es la figura del patrón de Cataluña, san Jorge. Se sitúa en la barandilla del balcón del Jubé, a unos nueve metros desde el plano del templo, una altura similar a las otras, pero sobre la puerta principal, en la fachada de la Gloria. Fue realizada por Josep Maria Subirachs, en bronce, y mide 3 metros de altura.

Gaudí ya había colocado un san Jorge en la fachada de la Casa Botines, en León, que preside la entrada principal. Por ello, en 1989, los Amics de Sant Jordi impulsaron esta escultura cuando Subirachs, socio de honor de la entidad, se ofreció para realizarla. La escultura se colocó en el interior del templo en junio del 2006, pero se esperó al año siguiente, el 2007, para inaugurarla, para hacer que coincidiese con el 125º aniversario de la colocación de la primera piedra del templo. La fecha coincidía asimismo con el 550º aniversario del patronazgo del santo en Cataluña y con el 80º aniversario del escultor Subirachs.

 

A lo largo de su carrera artística, Subirachs realizó diferentes esculturas de san Jorge, pero la que vemos en el templo es bastante diferente a la representación usual del santo. Aquí aparece sin caballo ni dragón, y desprovisto de espada o arma. Este modelo ya había sido estudiado por Subirachs: el escultor cuenta con uno de este tipo que hizo en 1975 para el Palau del Lloctinent de Barcelona, y otro, de travertino y con espada, que hizo en 1985 para la plaza de acceso del monasterio de Montserrat. Este año, la escultura de este santo, junto con todo el conjunto de la obra de Subirachs en el templo, ha sido declarada BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional), por lo cual se beneficiará a partir de ahora de las máximas protecciones.

En cualquier caso, cabe señalar que esta manera de representar al santo, erguido y firme, apoyando la mano sobre el escudo que luce la insignia de la cruz, con una postura de caballero que no teme la llegada del dragón, tiene sus orígenes en una escultura de Donatello (1415-1417), que se conserva en el museo Bargello de Florencia.

Así pues, el san Jorge de bronce de la Sagrada Familia que mira hacia el altar desde la puerta principal, y que va sin espada, como un guardián de la paz, transmite serenidad, vela por el pueblo desde su posición presidencial y domina todo el interior de la Basílica.

 

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