La licencia de obras: recta final de un camino iniciado en 1885

La primera piedra del templo de la Sagrada Familia se colocó en 1882, según el proyecto del arquitecto Francisco de Paula del Villar. Antoni Gaudí entró a dirigir las obras en noviembre de 1883, y, dos años más tarde, en 1885, firmó una planta del templo que la Junta Constructora presentó al Ayuntamiento de Sant Martí de Provençals para la petición del permiso de obra. No hubo respuesta del consistorio.

Sin embargo, en un plano del Ayuntamiento del año 1891, se muestra claramente la existencia de una iglesia en la manzana situada entre las calles de Mallorca, Sardenya, Provença y Marina. Asimismo, en el año 1907, el arquitecto Léon Jausselly proyectó diferentes propuestas de ordenación de los alrededores de la Sagrada Familia en la elaboración del Plan Jaussely para la ciudad de Barcelona, y consultó a Gaudí para saber cómo deseaba que fuese el entorno de la Sagrada Familia. Es entonces cuando el arquitecto del templo dibuja la conocida como plaza estrellada, donde plantea que, una vez acabado, el templo pueda ser visto en su totalidad desde cuatro puntos de vista oblicuos a unos 150 metros de distancia.

Con los años, el Ayuntamiento ha ido urbanizando el entorno de la Sagrada Familia. La primera intervención importante fue la apertura de la Avenida de Gaudí, que probablemente habría complacido al propio arquitecto, pues se acercaba a una de las visuales que había dibujado para contemplar el templo. En el año 1928 se urbanizó la plaza de la Sagrada FamIlia (la compra de estos terrenos se decidió en 1922, en vida de Gaudí); y, en el año 1978, la plaza de Gaudí. En 1976, el Plan General Metropolitano (PGM) reservó como transformación en zona verde la parte central de las dos manzanas entre las calles de Mallorca, Marina, Sardenya y la avenida Diagonal, de unos sesenta metros de ancho.

Durante los 43 años de dedicación al templo, Antoni Gaudí fue modificando aspectos del proyecto, de manera que lo que hay actualmente en construcción difiere en bastantes puntos de lo que se presentó en el año 1885 y se corresponde con lo que dejó definido en planta, sección y alzados —así como en maquetas— antes de su muerte. Gaudí buscó la máxima amplitud posible para el templo y planteó una relación permeable con la ciudad que no sigue siempre estrictamente el límite de la parcela, sino que propone elementos que exceden este límite con espacios de uso público en su interior. De acuerdo con este criterio, en los años ochenta, Sagrada Família aceptó ensanchar la superficie de vialidad del chaflán de las calles de Marina y Provença; junto con la que se prevé en la esquina de las calles de Sardenya y Provença, compensará sobradamente el espacio que ocupará la capilla de la Asunción en la actual acera de la calle de Provença.

La falta de concesión formal del permiso de obra en 1885 —pese a que el Ayuntamiento ha reconocido la existencia y construcción de la Sagrada Familia en reiteradas ocasiones— y la modificación del proyecto por parte del propio Gaudí en relación con lo que se había presentado, hacían conveniente y deseable el establecimiento de la ordenación urbanística del ámbito del templo aplicable al proceso de su construcción. Por ello, durante dos años se ha trabajado junto con el personal técnico del Ayuntamiento para elaborar una propuesta de Plan Especial como instrumento jurídico urbanístico que, junto con una modificación puntual del PGM, determine los parámetros urbanísticos necesarios para el otorgamiento de la licencia de obras, como actualización de la petición de 1885.

El Plan Especial recoge el conjunto del proyecto de Antoni Gaudí con algunos pequeños ajustes para reducir la ocupación de la calle. Por lo que respecta a la extensión del proyecto más allá de los límites estrictos del solar actual, mediante la modificación puntual del PGM que se tramitará simultáneamente y el Plan Especial, se prevé la construcción de la capilla de la Asunción, que ocupará unos metros de la acera actual de la calle de Provença; por lo que respecta a la fachada de la Gloria, definida de conformidad con el proyecto de Gaudí, se establece que la ejecución de la mayor parte del nártex sigue dependiendo de la aprobación de los nuevos instrumentos que ordenen el entorno del templo, desde la calle de Mallorca hasta la avenida Diagonal.

El Plan Especial incluye también todos aquellos servicios que hoy en día son necesarios para el buen funcionamiento de la Basílica. De este modo, se prevé el piso planteado por Gaudí bajo el plano del templo y al nivel de la calle de Mallorca, y otros sótanos en los espacios de la parte de delante de las fachadas y bajo las capillas y sacristías de las cuatro esquinas. Todos estos espacios acogerán usos culturales vinculados al templo, como el museo, servicios de acogida de visitantes, servicios de seguridad, servicios para el personal de la Basílica, instalaciones climáticas y otros.

Cuando esté aprobado, el Plan Especial permitirá la petición y concesión de licencia según el proyecto de Antoni Gaudí, y garantizará la implantación de todos aquellos servicios que necesita la Basílica actualmente. Es el resultado del diálogo y del trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y Sagrada Familia, e incluye también las previsiones sobre la colaboración económica de la Basílica para mejorar el entorno en aspectos como la reurbanización de las calles de los alrededores y las mejoras en los servicios de transporte.

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