La grúa principal: la madre de todas las grúas

Una obra tan monumental y singular como la Basílica de la Sagrada Familia precisa de una maquinaria de la misma envergadura: las grúas utilizadas son el ejemplo más representativo.

Las grúas que, como las torres, se hacen visibles en el skyline de la ciudad, son las fieles acompañantes del templo y testimonio en el tiempo de la evolución de las obras. Aunque no se trata de elementos agradecidos a nivel estético, tampoco son estructuras en absoluto secundarias: su importancia poco reconocida va más allá de la simple función de colocar las piezas. De hecho, las grúas han sido el elemento clave a la hora de poder establecer una fecha de finalización de las obras de las torres centrales en el año 2022 y, por lo tanto, de finalización del templo en el año 2026.

De las cuatro grúas operativas actualmente en la Basílica, destaca especialmente una: la grúa principal, la madre de todas las grúas.

¿POR QUÉ UNA «GRÚA MADRE»?

En el año 2012 había un total de cinco grúas trabajando en la construcción de la Sagrada Familia. Ante la perspectiva del inicio de la construcción de las torres más altas —las centrales: las de los evangelistas, la torre de la Virgen María y la torre de Jesucristo— se hizo necesario un replanteamiento acerca de qué grúas debían continuar ofreciendo servicio en el templo y cuáles sería necesario adquirir para dar respuesta a las nuevas exigencias del futuro.

Con el método de las piezas premontadas que estaba previsto introducir en la construcción de estas torres —las piezas se construyen en Galera, en el término municipal de Gaià (en el Bages), y se transportan ya elaboradas hasta la Sagrada Familia, donde se van encajando como un puzle—, se hacía necesario contar con una grúa mucho más grande, con potencia suficiente como para elevar las pesadas piezas nuevas. A este planteamiento se sumó la posibilidad de contar con una máquina que diese servicio al resto de grúas en las tareas de mantenimiento. Partiendo de estas dos premisas, se llegó a la conclusión de que la solución óptima para cubrir estas necesidades era la de contar con una nueva grúa de dimensiones mucho mayores.

De esta manera, aquel mismo año de 2012, se adquirió una grúa enorme, una grúa gigante comprada en Francia y que se instaló sobre el crucero de la Basílica, en la cota 67. Su brazo metálico es capaz de cubrir casi todo el diámetro del templo, tiene capacidad para levantar hasta 24 toneladas de carga —más del doble de lo que era posible levantar hasta el momento— y puede llegar a los 180 metros de altura. Se trata de una grúa dotada de la última tecnología y que incorpora una cámara que controla al milímetro los difíciles movimientos que se tienen que realizar entre las torres.

Para poder construir las torres de los evangelistas, la torre de la Virgen María y la sacristía, se elevó hasta los 141 metros sobre el nivel de la calle. En el año 2019, según las previsiones, se elevará hasta su máximo exponente, a 180 metros de altura, para construir la torre más alta, la de Jesucristo, que se espera que alcance los 172,5 metros de altura en el año 2022. Cuando el brazo de la grúa se encuentre completamente estirado, superará en altura a la montaña de Montjuïc —de 177,72 metros de altura—, aunque las torres nunca superarán esta medida, ya que Gaudí no quería que una obra realizada por el hombre superase jamás aquella realizada por Dios.

No hay ninguna otra máquina como esta —ofrece las mismas vistas privilegiadas que ofrecerán las torres centrales una vez finalizadas— en toda Barcelona. De hecho, en el momento de su compra solo existían 15 en todo el mundo. Por este motivo, dada su envergadura y dado el hecho de que su brazo puede abarcar a las otras cuatro grúas más pequeñas que se encuentran operativas actualmente, se la bautizó como «madre de todas las grúas».

 

PARTICULARIDADES DE LA GRÚA

La «grúa madre» se seleccionó por las prescripciones que presentaba, todas ellas relacionadas con su utilidad práctica. El principal atributo es que se trata de una grúa que puede funcionar de manera teledirigida y que cuenta con unos sensores que permiten compensar la dificultad de los gruistas para visualizar de manera precisa los movimientos de la carga. Estos sensores contribuyen a colocar y encajar con precisión las piezas premontadas.

Además, como particularidades complementarias pero también de gran utilidad, esta grúa dispone de una caja negra como la de los aviones, imprescindible en caso de accidente, e incorpora un baño en la cabina, elemento muy práctico para el gruista.

Aunque se trata de una grúa de catálogo, los responsables de la obra solicitaron algunas modificaciones.

En primer lugar, se cambió el tambor de cable, en el que se enrollan los cables de acero del mecanismo de elevación y de remolque. Dado que este tipo de grúa se utiliza habitualmente en rascacielos y el motor queda suficientemente alto, el original cuenta con menos de un kilómetro de cable. En el caso de la Sagrada Familia era necesario que fuese más largo, por lo que se solicitó ampliar este tambor.

En segundo lugar, se pidió un aumento de la potencia del motor para facilitar el método del premontaje. Levantar y colocar las pesadas piezas prefabricadas requiere de una potencia de grúa mayor que la potencia estándar. Incrementar la potencia del motor de la grúa evita tener que contar con máquinas complementarias.

La «grúa madre» está colocada en una posición estratégica: en el caso de que deba permanecer instalada hasta la finalización del templo se garantiza que en el proceso de desmontaje no exista peligro de que toque las torres o dañe cualquier otro elemento del edificio. Además, su brazo abarca las otras grúas del templo, por lo que no resulta necesario colocar y utilizar otras grúas externas a la hora de realizar tareas de mantenimiento y se evitan las molestias que estas podrían causar, por ejemplo, con la invasión de la calzada.

La utilización de esta grúa, junto con la introducción del proceso de premontaje de piezas, ha supuesto una metodología de trabajo más rápida, eficaz y simplificada en las obras de construcción de la Sagrada Familia. De este modo, por ejemplo, para montar un nivel de ocho caras en la torre de los evangelistas solamente se necesitan seis horas y media de trabajo, un tiempo muy inferior al que se invertiría si se utilizasen otros métodos menos innovadores.

La grúa madre ha permitido ahorrar tiempo y consolidar como técnica de trabajo en el edificio emblemático de Gaudí un método utilizado de manera habitual en la construcción de otros edificios de gran volumen y altura.

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