¿Cómo será por dentro la torre más alta de la Sagrada Familia?

Hoy en día, la torre central de la Sagrada Familia, dedicada a Jesucristo, está construida hasta la cota de 85 metros sobre el plano del templo (llegará a los 172,5 metros) y se están colocando los cuatro puentes que la comunican con las torres de los evangelistas. A finales de este año, veremos cómo comienza a crecer. En este artículo daremos respuesta a todas aquellas personas ansiosas por saber cómo será por dentro esta parte culminante de la obra.

 

EL SIGNIFICADO SIMBÓLICO

Aparte de la dedicación a Jesucristo, un significado clave que marca de manera contundente el proyecto de esta torre y que la constituye como cimborrio central, existen dos ideas esenciales más que se quieren transmitir al visitante y que determinan el espacio proyectado para que se convierta en una experiencia interior.

Por un lado, los escritos originales de la época de Gaudí describían cómo la frase de Jesús «Yo soy la luz del mundo» debía dar sentido a la forma de los cimborrios y del resto de torres. A través de la luz que debían emitir unos potentes proyectores ubicados en esta torre, Gaudí quería mostrar cómo salía la palabra divina de la cruz superior ubicada en la cúspide y, pasando por las torres de los evangelistas y los apóstoles, llegaba a la calle, al pueblo fiel. De hecho, se conserva una fotografía, original de la época, en la que se ve cómo se ensayó este efecto lumínico en la maqueta del templo.

 

 

No obstante, este efecto solo es perceptible de noche. De este modo, aunque en el interior también se quiere hacer patente la idea de que la cruz es el origen de la luz, también hay un segundo hilo conductor que estructura el mensaje simbólico de esta torre; se trata de otra frase de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Esta sentencia da forma y sentido al proyecto, especialmente en la parte interior.

 

EL CORAZÓN DE LA TORRE

Esta torre principal será accesible al visitante a través de los puentes que la conectan con las torres de los evangelistas, y eso provoca la necesidad de que dentro haya una escalera y un ascensor. La percepción interior, por lo tanto, queda fuertemente marcada por esta presencia central, a diferencia de la torre de la Virgen María, que ofrecerá una imagen más limpia y exenta de obstrucciones. La de la torre de Jesucristo, con sus escasos 18 metros de diámetro pero con 60 metros de altura, hará que el visitante, al entrar, alce inevitablemente la mirada. El peregrino se situará a 85 metros; al mirar hacia arriba, entrará en un ensimismamiento mientras busca con la observación aquel más allá que desde abajo no se acaba de percibir: recorrerá el núcleo central de piedra, para llegar finalmente a mirar hacia el cenit. Esta parte superior del núcleo será abierta y estará más calada que el resto, lo que permitirá entrever que hay algo más arriba. Así, este núcleo vertical de piedra se muestra como una propuesta del camino a seguir hacia el cielo, un camino que busca a diario el ser humano y que nos llevará a todos y todas hacia lo desconocido, aquello que desde donde estamos no podemos ni concebir.

Este núcleo de piedra aloja en su interior una escalera de caracol y, dentro de esta, un ascensor de cristal. Tiene una forma parecida a la de un hiperboloide y se abre en la parte alta como una estrella para conectar el último cinturón horizontal, el cual concluye la estructura de paneles exteriores de la torre. Esta forma hiperbólica se descompone con paraboloides de grandes dimensiones que, de abajo a arriba, ayudan a configurar esta apertura superior. Los paraboloides, unas grandes aperturas romboidales en consonancia con las ventanas triangulares que tiene la torre hacia el exterior, permitirán disfrutar de diferentes vistas, tanto hacia el interior de la torre como hacia el exterior y la ciudad.

 

 

LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Si el núcleo de piedra de la torre representa el camino a seguir, la cara interior que cierra y rodea esta espacio, que se alza hasta los 60 metros de altura a partir del lugar desde el cual lo admirará el observador, representa la creación del universo, la verdad palpable que los científicos se esfuerzan por descubrir. El eje vertical, el camino, es un eje en el espacio y en el tiempo. Es un camino ascendente en el espacio y un camino hacia el origen del tiempo. Porque Dios es principio y final, el alfa y el omega.

De esta manera, en la parte más elevada, la cúpula toma los colores de aquella primera luz origen de la creación. Pero, a medida que desciende, y que la era del tiempo se aproxima a la nuestra, la materia se expande, se forman campos gravitatorios y, poco a poco, estrellas, planetas, galaxias, la Vía Láctea y las constelaciones conocidas. Así, aquellos primeros colores claros y cálidos se transforman en azules más fríos y oscuros. Tocando ya el nivel del suelo de la torre se representará la verdad más palpable de todas, la vida cotidiana vista desde donde estamos: desde el interior de Jesucristo. Por este motivo se prevé un conjunto de doce pasajes ejemplares de la vida de Jesús, representados desde una visión introspectiva y personal, lo que podrá conmover al visitante dispuesto a emprender esta ruta de las tres v: via, veritas y vita.

 

LA CRUZ DE LA CÚSPIDE

Desde la cota de los 85 metros no se podrá ver la cruz superior que corona el edificio, pero por la luz que se deslizará desde arriba se podrá intuir que hay algo más allá de los límites que el ser humano puede percibir. Este más allá es la vida eterna, representada en la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos, en este caso, de proporciones mayúsculas. Con una envergadura máxima de 13,5 metros, esta cruz se encuentra todavía en las mesas de trabajo de los arquitectos de la oficina, quienes actualmente calculan la estructura, investigan el uso de materiales reflectantes y desarrollan soluciones constructivas para hacerla realidad.

Comentarios

  1. El ascensor De la Torre de Jesucristo arranca apartir de los 85 más al nivel de los puentes de conexión con las torres de los evangelistas. Esos puentes están cubiertos por la parte superior? Y en caso tal en qué material sería?

  2. Observando catedrales europeas ,entre ellas la de Burgos; también la fachada del nacimiento de la S.F ,etc he podido constatar el efecto místico que producen elementos a escala humana como pequeños balcones de piedra con turistas asomando a una considerable altura, así como otros pequeños elementos como figuras ,escaleras, etc. perdidos en las proporciones inmensas del templo.. Esa confrontación dimensional en un mismo edificio o templo (la humana y la divina) acentúan el vértigo en el visitante o “Temor de Dios “en el creyente.
    Tiene previsto La Sagrada Familia incorporar a su arquitectura ,a sus nuevas torres ,estos pequeños elementos que diferencian un templo admirable y místico de uno mas anodino y monótono ?

    1. Hola Manuel,
      del mismo modo que la fachada de Nacimiento fue el modelo para realizar la fachada de la Pasión, ahora, para la construcción de la tercera y última fachada de la Gloria, el modelo a seguir son las dos fachadas ya construidas, las cuales tienen balcones y puentes.
      Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *