La fachada de la Pasión: los momentos clave de su cronología

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El pasado julio dimos por finalizada la fachada de la Pasión con la colocación de la última pieza que faltaba del conjunto escultórico de la Resurrección: la sábana que cubría el cuerpo de Jesucristo. Y con este hito histórico, hemos querido hacer un repaso de los momentos clave de una fachada que abarca desde la muerte de Jesucristo hasta su resurrección, y que Gaudí proyectó al salir de una enfermedad que lo situó muy cerca de este fatídico momento. Sabemos que realizó varios dibujos, ya que en algunas fotografías de su taller se ve más de uno. De estos, hoy quedan dos, datados de 1892 y de 1911, respectivamente: el primero le sirvió para estudiar las cargas, concretar la inclinación de las columnas y definir el programa iconográfico completo; el segundo le permitió definir con mucho detalle el aspecto general de la fachada, el desnudo y la muerte que perseguía. Después, en 1917, completó este segundo plano dibujando a un lado un monumento dedicado al obispo Torras i Bages, amigo personal suyo.

 

1954: COMIENZA LA CONSTRUCCIÓN

Gaudí quiso que el templo comenzase a crecer con la fachada del Nacimiento, la fachada de la alegría de la Navidad, para atraer la atención y los donativos para las obras. De esta manera, los cimientos de la fachada de la Pasión no se comenzaron a excavar hasta 1954 bajo la dirección de Francesc Quintana, arquitecto director de 1939 a 1966. Estos cimientos se rellenaron con hormigón armado con viejos raíles de tren cedidos por Renfe.

Una vez recuperada la economía de posguerra, comenzó el levantamiento de las cuatro torres, a cargo del equipo de Isidre Puig Boada, arquitecto director hasta 1974. Desde 1971, Puig Boada compartió la dirección con Lluís Bonet Garí. Ambos habían conocido a Gaudí personalmente y recibido sus enseñanzas, lo que suponía una buena garantía de la fidelidad al proyecto original que siempre ha caracterizado a los continuadores de la obra. Bonet Garí, que alargó su dirección de la obra hasta 1983, fue quien finalizó los cuatro campanarios de la fachada. Corría el año 1976.

1986: LLEGAN SUBIRACHS Y LA INCOMPRENSIÓN 

A pesar de que dos décadas después de haber comenzado las obras se había conseguido finalizar la parte arquitectónica de la fachada de la Pasión, quedaba la parte escultórica y simbólica, cuya realización ha durado hasta ahora. Y en este aspecto, hay un nombre clave, el del escultor Josep Maria Subirachs, que fue propuesto en 1986 por el entonces arquitecto director, Jordi Bonet i Armengol. Subirachs ya era por entonces un escultor reconocido, y redistribuyó las escenas de manera cronológica, ordenándolas según el viacrucis para crear un mensaje más claro.

Subirachs se trasladó al templo a vivir, ya que quiso sumergirse totalmente en la obra para impregnarse completamente de su espíritu inspirador, tal y como había hecho Gaudí. Al cabo de un año y medio, en 1987, se colocaba en la fachada la primera escultura, la de la Flagelación. A partir de aquí, se fueron colocando sus esculturas año tras año.

Pese a todo, su estilo, moderno y rompedor, no fue bien recibido por una parte de la sociedad local, que criticó duramente al escultor desde los sectores que no habían entendido a Gaudí cuando decía que quería que esta fachada fuese la expresión contraria a la del Nacimiento y llegase a dar miedo. «Es toda ella de aristadas formas geométricas simplísimas, desprovista de cualquier adorno, solamente apoyo y estructura. Sentimos la desolación, la suspensión de la vida y la naturaleza revuelta que acompañaron la divina tragedia», decía. Todo ello lo recogía muy bien el estilo natural y propio de Subirachs.

Además de la parte escultórica, Subirachs también realizó las puertas de bronce, que se integran en su discurso cronológico del viacrucis. Las puertas centrales, las de los Evangelios, fueron las últimas que se colocaron, en el año 2000, y terminaron de consolidar la crítica favorable de su gran obra. La última escultura de Subirachs se colocó en el 2005; fue el gran Cristo resucitado, también en bronce pero dorado con pan de oro, y que se suspende desde el puente superior entre los dos campanarios centrales.

 

2018: SE COLOCAN LAS ÚLTIMAS ESCULTURAS

En el 2001 la construcción dio un nuevo paso con el cierre entre los campanarios centrales, la construcción del ventanal de la resurrección y la colocación del gran rosetón elíptico. Luego, entre el 2014 y el 2016, se completó el juego de dieciocho columnas del porche superior.

Sin embargo, todavía queda colocar los conjuntos escultóricos que coronan el frontón: a los lados, el león de Judá y el cordero de Abraham; en el centro, la Cruz Gloriosa con los ángeles, todo encargado al escultor Lau Feliu. Por otra parte, dentro del porche superior faltaba el conjunto del Sepulcro Vacío, con las tres Marías y el ángel. Este conjunto fue encargado al arquitecto y escultor Francesc Fajula, quien ya había realizado el Cristo sobre el altar mayor del templo.

La colocación de todas estas piezas se ha ido produciendo a lo largo de este último año, coincidiendo con el primer año de existencia de este blog y, por lo tanto, la hemos podido ir relatando con detalle desde este medio. Con ellas, y a pesar de que en el futuro se sucederán diversos trabajos de restauración, como corresponde naturalmente a cualquier obra de patrimonio como esta, después de 64 años, ahora sí que se puede decir que la fachada de la Pasión está finalizada.

Podéis recordar la historia de la fachada de la Pasión en este vídeo:

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