El núcleo del cimborrio central: una torre dentro de una torre

El hecho de que la torre de Jesucristo sea accesible, tal y como quería Gaudí, implica la existencia de unas escaleras y un ascensor que transforman totalmente la percepción del interior de este cimborrio, ya que llena un espacio que, por tradición, debería estar vacío. En el caso de la Virgen María, en el interior se ha creado un espacio más cupular, a pesar de su grandiosa y altísima lucerna, pero el cimborrio de Jesucristo ha sido concebido de una manera diferente desde el principio. Y es que se debía tener presente que el núcleo que forman las escaleras y el ascensor es el camino que, mientras atraviesa la creación del universo, la verdad palpable, nos conduce a la cruz, la vida eterna. Esta descripción evidencia que este núcleo era necesario (no solo desde un punto de vista funcional, sino también simbólico) para construir la sentencia de Jesús que aporta sentido al conjunto. «Yo soy el camino, la verdad y la vida».

 

UNA PARED DE PIEDRA BLANCA, ESCALERAS DE CARACOL Y UN ASCENSOR DE VIDRIO

Cuando la gente llegue al interior de la torre de Jesucristo después de haber cruzado los puentes desde las torres de los Evangelistas, verá que hay una torre dentro de la torre con una base circular lo suficientemente amplia como para que en su interior quepan una escalera de caracol y un ascensor.

La pared que conforma esta torre interior es de piedra blanca, en concreto de granito Blanco cristal, y se abre en la parte superior. Toda ella está agujereada con orificios en forma de rombo que se hacen más grandes en la parte más alta; allí se crea una especie de corona de doce puntas que conectan el núcleo con la torre, de manera que se establece una estructura de enlace entre el núcleo y los paneles.

Como consecuencia de esta apertura, la escalera se va separando del ascensor con la altura y, en el último tercio del núcleo, estos dos elementos ya no se tocan. Después de plantear que los escalones de este tramo fuesen volados, tomamos la decisión de hacer que fuesen volados los de toda la escalera, lo cual permitió hacer el ascensor de vidrio, pues no tenía que soportar el peso de ningún escalón. La pared del núcleo, en cambio, sí que soporta el peso de los escalones, lo que supuso su realización con la técnica de la piedra tesada, empleada en los paneles exteriores de la torre. La escalera también está realizada con piedra tesada, pero, al ser de caracol, resulta un tesado realmente singular.

Por último, en la parte baja de este núcleo de piedra se forman cuatro grandes pilares que dejan cuatro grandes aperturas en el medio con forma de arcos de diferentes alturas, según el perfil ascendente de la escalera, que permiten el acceso al interior, en el que se encuentran la escalera y el ascensor.

 

EL RECORRIDO

El detalle de cómo será la visita al cimborrio central de Jesucristo todavía no está decidido de manera definitiva, pero sí que se prevé que los visitantes puedan acceder a diferentes niveles.

En el primer nivel se encontrará la Sala Crucero, una gran sala circular con gradas y unas bóvedas a 15 metros hechas en azulejo y vidrio veneciano rojo. Esta sala está situada justo debajo de la torre de Jesucristo, en la cota de 65 metros sobre el plano del templo, y no es un espacio de cimborrio propiamente dicho, sino más bien de buhardilla, que funciona como un espacio de recepción de visitantes muy bonito. Desde este nivel se podrá comunicar con el cimborrio de la Virgen María y admirar la pureza del blanco tan singular de esta torre.

El siguiente nivel permitirá llegar a la cota de 85 metros sobre el plano del templo, en el interior de la torre de Jesús. Desde allí se podrá contemplar la representación de la creación del universo al levantar la vista y mirar alrededor. La gran verticalidad del espacio seguro que dejará una impronta especial en los visitantes.

Sin embargo, después todavía se podrá subir más con el ascensor, concretamente hasta los 138 metros, y luego continuar a pie un piso más hasta los 144 metros, donde habrá una plataforma para el soporte del ascensor de vidrio, justo a la altura en la que se encuentra el ligamento estructural entre núcleo y paneles. Desde aquel lugar, mirando de nuevo hacia arriba, se podrán ver 20 metros más del interior de la cruz. En ese momento, el visitante podrá escoger entre bajar a pie los 60 metros o hacerlo de nuevo en ascensor. Sin embargo, los que lo hagan a pie, podrán admirar de cerca el gran mural cupular de la creación que cubrirá el interior del núcleo y observarlo con mucho más detalle. Será una visión muy diferente de la que se tendrá desde abajo, que es más de conjunto. Al mismo tiempo, el visitante tendrá vistas de la ciudad de Barcelona a través de las ventanas triangulares de la torre.

Finalmente, habrá un último acceso superior que permitirá llegar a los brazos de la cruz, a 165 metros de altura, aunque por cuestiones de aforo las visitas a este espacio sufrirán restricciones importantes. En cualquier caso, este último camino hacia la cruz se hará a pie para hacer patente el sacrificio y el esfuerzo necesarios para alcanzar el último objetivo.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *