¿De dónde vienen las piedras con las que construimos la Sagrada Familia?

Como la mayoría de edificios históricos de Barcelona, la Basílica de la Sagrada Familia se concibió con la idea de construirla principalmente con la piedra más idónea, teniendo en cuenta tanto la proximidad como la dureza y la resistencia a la degradación ambiental, es decir, su durabilidad. Todos estos requisitos se cumplían en la conocida como piedra de Montjuïc, ya que los afloramientos que han permitido la explotación desde hace más de 2.000 años se sitúan únicamente en la montaña de Montjuïc.

UNA ROCA SEDIMENTARIA ÚNICA EN NUESTRO PAÍS

La piedra de Montjuïc es una piedra arenisca. Son muchas las piedras areniscas de Cataluña que se comercializan, pero la de Montjuïc es única, ya que se trata de una arenisca silícica. Esto implica que la mayoría de los granos que la componen (como roca sedimentaria que es) son de cuarzo, que es de composición silícica, como también lo es el cemento que los une. Esta característica le confiere una durabilidad muy superior a la de las piedras areniscas del resto de Cataluña, que no presentan esta proporción de sílex ni en los granos de cuarzo ni en el cemento, que suele ser mayoritariamente de naturaleza caliza.

Asimismo, otra característica de la piedra de Montjuïc que también es muy importante es la variabilidad cromática. De este modo, encontramos piedras con tonos que van desde los blanquecinos a los grisáceos, pasando por los rojizos, los rosados, los beiges e, incluso, los azulados.

Sin embargo, por desgracia, con el cierre de las últimas canteras de Montjuïc, alrededor de los años setenta del siglo pasado, la continuidad de la construcción de la Basílica con esta piedra se ha visto limitada al aprovechamiento de los escombros de otras construcciones y de pequeños stocks acumulados por diversas empresas o instituciones para posibles restauraciones arquitectónicas.

EN BUSCA DE UNA PIEDRA PARECIDA…

Por lo tanto, desde ese momento se comienzan a utilizar otras piedras como sustitutas de la de Montjuïc para las diversas fases de construcción de la Basílica. Esto ha conllevado una búsqueda constante de nuevas piedras que consigan reproducir al máximo las características de color, textura, capacidad de ser trabajada y composición química y mineralógica de la piedra de Montjuïc, así como sus propiedades mecánicas y su durabilidad.

Además de estas características, las nuevas piedras también deben cumplir con los requisitos de suministro de las canteras, ya que, con los elevados volúmenes de piedra necesarios para la construcción de la Basílica, de nada sirve encontrar alguna que sea prácticamente igual a la de Montjuïc si no se puede proporcionar el volumen suficiente para abastecer nuestras necesidades. Este ha sido uno de los cuellos de botella que más nos ha afectado, y entre las soluciones aplicadas se encuentra la de incorporar, en el rango de piedras, diferentes granitos tostados de grano fino, ya que estética y químicamente son muy parecidos a la piedra de Montjuïc, aunque no lo sean desde el punto de vista genético.

La búsqueda, realizada en Cataluña, España, Europa y el resto del mundo, ha dado sus frutos y, hoy en día, las diferentes piedras utilizadas como sustitutas de la de Montjuïc son las siguientes:

  • Piedra de Fraguas: procedente de Galicia. Se trata de un granito tostado de grano fino que actualmente ya no utilizamos, ya que se cerraron las canteras.
  • Piedra de Moray o Clashach: viene de Escocia. Es una piedra arenisca de grano fino y de colores que van de amarronados a rosados. Actualmente, la utilizamos de manera restringida a causa del bajo potencial de la cantera.
  • Arcosa de Blavozy: nos llega de Francia. Es una piedra arenisca de grano fino a microconglomerado y de color gris. Le pasa como a la de Moray, que hoy en día la empleamos muy poco porque no hay muchas reservas en la cantera.
  • Piedra de Brinscall o beige inglés: viene de Inglaterra. Es una piedra de grano fino a grueso y de color beige.
  • Piedra de Vargas: esta nos llega de Cantabria. Se trata de una piedra arenisca de grano fino y de colores que van desde los blanquecinos hasta los cremas.
  • Silvestre moreno: procedente de Galicia. Es un granito tostado de grano fino.
  • Silvestre fino: también viene de Galicia. Es, como el anterior, un granito tostado de grano fino.

Estos últimos cuatro tipos de piedra son los que más estamos actualizando actualmente.

Esta búsqueda constante de nuevas piedras sigue activa hoy en día, ya que el elevado ritmo constructivo actual marca ciertas exigencias, tanto en los volúmenes de suministro de la piedra como en su calidad. De esta manera, se hace necesario el aumento de proveedores para cumplir estas expectativas y evitar situaciones de riesgo para las posibles fallas de alguna de las piedras, ya sea por el agotamiento de la cantera, por disminución de la calidad, por cierre de la empresa, etc.

…Y DE OTRAS MÁS SINGULARES

En paralelo a la piedra de Montjuïc y sus sustitutas como componentes principales en la construcción estructural de la Basílica, también existe un conjunto de piedras con características muy concretas que dan respuesta a necesidades estéticas, estructurales o normativas muy específicas, y que también hemos localizado por todo el mundo. Por ejemplo, las siguientes:

  • El granito Azul Bahia: nos llega de Brasil y se utiliza por su color azul como símbolo de pureza de la Virgen María en la base y en los aristones de la torre que la representa.
  • El pórfido rojo: llega de Irán. Por su color rojo, lo utilizamos como símbolo de la sangre de Jesucristo; además, su dureza y resistencia lo hacen idóneo para las cuatro columnas del crucero y el pavimento del suelo de la Basílica.
  • El basalto: proviene de Cataluña y de Italia. También lo utilizamos en algunas columnas a causa de su dureza y resistencia. Además, dado su color oscuro, lo empleamos en la cornisa del nártex de la fachada de la Pasión como símbolo de la pasión de Jesucristo.
  • El granito Blanco Cristal: es de Madrid y, por su luminosidad y su color blanco, así como por su alta resistencia, es la piedra del núcleo de la torre de Jesucristo.
  • La piedra de Ulldecona: esta piedra catalana se utiliza en pavimentos interiores de la sacristía y de la nave principal, así como en las cubiertas, por sus colores cálidos y, al mismo tiempo, por su resistencia.

Además, recurrimos a una variedad de granitos procedentes de Extremadura (granito Quintana), Galicia (granito Silvestre moreno y granito de Vilachá), Cataluña (granito de Ull de Serp), Brasil (Itaunas e Himalaya) y Francia (granito del Tarn). Todos se utilizan por su dureza y resistencia al desgaste en columnas, pavimentos, escaleras o frontones.

Finalmente, existe un tercer grupo de piedras que se utilizan en menor medida y básicamente en las partes interiores o protegidas de la Basílica. Como no están expuestas a las inclemencias meteorológicas, los requisitos mecánicos y de durabilidad pueden ser menores que los de las anteriores, a la vez que aportan cualidades estéticas diferentes para cada uso al que se destinan. En este caso, encontramos las siguientes piedras:

  • Piedra de Vilafranca (Cataluña): es una piedra calcárea ya utilizada por Gaudí en el interior de la fachada del Nacimiento. Una vez cerradas las canteras de las cuales se extraía, fue sustituida por la piedra de Calafell, de Cataluña, y por la calcárea Capri, de Andalucía.
  • Piedra de Floresta (Cataluña): utilizada en paramentos interiores, ventanales de los claustros y de las escaleras de la sacristía, así como en diversas esculturas de las fachadas del Nacimiento y de la Pasión.
  • Piedra arenisca de Sant Vicenç (Cataluña): empleada en algunos paramentos y en los pasamanos de las escaleras de las torres de los evangelistas.
  • Diversas piedras calcáreas y mármoles (Carrara, de Italia; Blanco Macael, de Andalucía; beige Mallorca, de Valencia; piedra de Colmenar, de Madrid, y un largo etcétera), utilizados para enaltecer diversos elementos arquitectónicos, como los pasamanos de las escaleras y los asientos de las cantorías, en la cripta, en la sacristía de Pasión, etc.

Por lo tanto, en total son cincuenta los diferentes tipos de piedra utilizados hasta ahora en la construcción de la Basílica. Y teniendo siempre presente que no se trata de una cifra definitiva, ya que en el templo trabajamos constantemente para ir incorporando nuevas piedras que puedan complementar las actuales o definir nuevos espacios y atender nuevos requisitos.

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