El ascensor de la torre de Jesucristo: moderno y minimalista

En anteriores artículos de este blog hemos hablado de cómo conviven artesanía y tecnología en la obra de la Sagrada Familia. El ascensor que se está preparando para el interior del núcleo de la torre de Jesucristo también será una muestra del contraste entre la piedra, símbolo de tradición, y el vidrio con acero inoxidable, ejemplo de modernidad.

Este ascensor estará dentro de la escalera de caracol que se emplazará en el interior de la torre de Jesucristo, y facilitará el acceso desde los 85 metros de altura hasta los 138 metros. Cuando iniciábamos el proyecto de este elemento pensábamos hacerlo como un cilindro opaco que, por la cara exterior, ayudaba a sostener la escalera y, por la interior, creaba un recinto cerrado; de esta manera, la cabina del ascensor se movía por un espacio independiente, y eso facilitaba muchos aspectos relacionados con la seguridad o con el paso de instalaciones.

En aquellos momentos el núcleo de piedra que contenía la escalera y el ascensor también era muy poco transparente, y solo preveíamos unos óculos circulares para permitir al visitante mirar el exterior de manera intermitente a medida que iba bajando por la escalera que rodea el ascensor. Sin embargo, el recorrido por este espacio tan cerrado no resultaba atractivo: debíamos conseguir que el visitante experimentase una visita trascendente y memorable que diese sentido al lugar en el que se situaba, es decir, dentro de la parte nuclear de la torre de Jesucristo, el cimborrio principal del gran monumento que es la Sagrada Familia. Esto requería más transparencia y una relación visual más continua con el exterior, y fue este el reto que condujo el proyecto del ascensor hacia la estructura definitiva de acero y vidrio en la que estamos trabajando actualmente.

El proyecto fue evolucionando y, de hecho, el espacio que buscábamos lo comenzamos a obtener al abrir hacia afuera el tercio superior de este núcleo para conectarlo con la estructura exterior de la torre. De esta manera conseguíamos, por un lado, que una parte de la descarga se desviase hacia esta estructura interior y, por otro, que este interior, con la separación en este tramo entre la escalera y el ascensor, fuese más grande. Entonces se hizo evidente la necesidad de hacer el cierre del ascensor de vidrio transparente; de este modo, en el interior de la torre se gana espacio visualmente y se potencia la sensación de sentirse dentro de una segunda capa, en un interior dentro de un interior.

 

UNA ESTRUCTURA LIGERA Y COLGADA A 144 METROS DE ALTURA

El cierre de vidrio, no obstante, necesitaba una mínima estructura para sostener las diferentes partes en las que se descompone. En este caso, sin embargo, el ascensor tiene mucha altura, lo que provoca que estemos hablando de una estructura extremadamente esbelta. Teniendo en cuenta el peso que debería soportar y las cargas dinámicas que transmiten las guías por las que se desliza la cabina del ascensor cuando está en movimiento, la solución más idónea parecía ser una estructura metálica gruesa. No obstante, esta estructura sería muy evidente a la vista e iría en contra de la transparencia deseada. Por eso fue clave pensar en una estructura ligera que, como si se tratase de unos cables, trabajase colgada desde lo alto de la torre. De esta manera, las líneas estructurales entre los vidrios podrán llegar a ser realmente finas, lo que permitirá potenciar la sensación de ingravidez que persigue el proyecto.

La estructura de este cierre del ascensor es, por lo tanto, extremadamente ligera, y cuelga de una plataforma superior situada a 144 metros de altura a partir del plano del templo, a la que se podrá llegar subiendo a pie un piso más después de la última parada, situada a una altura de 138 metros.

 

EL TRIPLE VIDRIO CURVO

En las estructuras de acero y vidrio siempre se usa vidrio de seguridad de diversas capas para que, en el caso de que un golpe rompa el vidrio, no caigan trozos astillados, ni quede un vacío desprotegido. De esta manera, las diferentes capas facilitan que, en el caso de rotura, se sostengan mutuamente y, aunque estén agrietadas, se mantengan en su sitio, dejando un margen de tiempo para la reparación. Así, en el caso del ascensor de la torre de Jesucristo, hemos recurrido a unas piezas de vidrio de grandes dimensiones con triple capa de vidrio curvo, ya que así lo exige la propia forma circular del núcleo. Estas características complicaban la colocación de ciertos elementos, como las cerraduras de las puertas de emergencia o las piezas que contienen los ejes de rotación para la apertura de estas puertas, pero se ha resuelto con unas piezas metálicas incrustadas en la capa central de las tres que componen los vidrios. Esta solución ha sido el resultado de un diseño innovador que hemos llevado a cabo co19n la colaboración de empresas de ingeniería de prestigio internacional en el campo de los ascensores y de las estructuras ligeras.

Por lo tanto, el aspecto final de este ascensor será el de una filigrana moderna minimalista que mostrará lo que puede llegar a diseñar hoy en día el genio humano, alcanzando la mínima apariencia visual como resultado de la investigación tenaz y el esfuerzo compartido, proceso realmente digno del espíritu gaudiniano.

 

Comentarios

  1. Veo que las escaleras que suben hacia arriba de la Torre de Jesucristo, lo harán en sentido inverso al de las agujas del reloj.
    En cambio, las escaleras de la Torre de la Virgen María (si no me equivoco) suben en el sentido de las agujas del reloj.
    ¿Tiene esto algún significado o no? ¿Lo había previsto Gaudí de esta manera, o es fruto de una interpretación moderna de su proyecto?
    Gracias de antemano por su aclaración, y gracias por este magnífico blog que sigo asiduamente.

    1. Hola,
      la torre de María no tiene escaleras de caracol, es toda vacía. En la base de la lucerna hay una escalera que salva el desnivel entre el punto de acceso y el punto opuesto, pero es simétrica, la mitad sería en sentido antihorario y la otra mitad en sentido horario (descenso-ascenso), para retornar al mismo punto habiendo hecho toda la vuelta a la luciérnaga.
      La torre de Jesucristo sí tiene una escala y es en sentido antihorario (ascenso). El proyecto lo necesitaba así. No hay un motivo simbólico, sino práctico, de escoger adecuadamente los puntos de acceso y de llegada.
      Saludos

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